Historia viva | Bolívar en resistencia pacífica
Por Aldemaro Barrios Romero
26/08/2026.- Al terremoto de 1812 le siguió una serie de réplicas políticas y sociales que hoy podemos revisar al compararlas con nuestra historia reciente e inmediata. Fueron consecuencias aprovechadas por los realistas para tomar ventaja en su enfrentamiento contra los independentistas, liderados militarmente por Francisco de Miranda.
En un análisis sintético podemos identificar tres ámbitos derivados del caos social generado por el sismo de 1812: el desaliento de la población, el manejo interesado de la información y las fracturas en la unidad de los patriotas. Estos síntomas sociales y políticos contribuyeron a la primera derrota sufrida por los republicanos, la cual derivó en la capitulación del ejército patriota el 25 de julio de 1812 y en la toma del control político y militar por parte de los realistas al mando de Domingo Monteverde.
La tragedia del terremoto del 26 de marzo de 1812 alcanzó los territorios centrales de Caracas y La Guaira con miles de muertos; San Felipe fue casi borrada del mapa, mientras que Barquisimeto y Mérida quedaron en ruinas. Francisco de Miranda, por orden del Congreso Constituyente, asumió el mando absoluto y pronunció la célebre frase en la que expresaba que le tocaría "presidir los funerales de Venezuela".
En simultáneo, el jefe de la invasión española, Domingo Monteverde, al conocer el desastre, se movilizó desde Coro hacia Barquisimeto, la cual tomó sin resistencia, para luego dirigirse al centro del país. En sentido contrario, Miranda marchó hacia Maracay manteniendo el control de Caracas. Establecido en la Hacienda El Marqués de León, contaba con tropas y pertrechos, e incluso derrotó a Monteverde en La Victoria el 12 de junio de 1812. Sin embargo, no avanzó a la ofensiva; según el historiador cubano Sergio Guerra Vilaboy, mantuvo una "estrategia pasiva".
La cúpula de la Iglesia y algunos mantuanos comenzaron a conspirar ante la señal agreste de la naturaleza. Los clérigos realistas difundieron la versión de un "castigo divino", mientras que otros, para descalificar a los patriotas, atribuyeron palabras sacrílegas al movimiento. Un ejemplo de ello lo registró el periodista realista José Domingo Díaz, quien sostuvo que Bolívar exclamó en medio del caos: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca". Lo que sí consta en documentos fue su carta a Miranda en mayo de 1812: "Yo me voy al instante a animar a las tropas que están en La Cabrera. Yo he sacado estos pueblos del abatimiento en que estaban. Espero lograr lo mismo con las tropas".
No obstante, la ola de desinformación contra los patriotas caló en la mente del pueblo abatido por la tragedia, tal cual ocurrió después del terremoto del 24 de junio de 2026. A este cuadro le siguieron el desfallecimiento espiritual y la desesperanza social, abriendo paso a la traición y a la desintegración de la unidad militar y civil mediante la felonía de oficiales indignos de ser patriotas.
Por fortuna, en lo que va de 2026 esa condición no ha sido alcanzada por quienes apuestan a la derrota del bolivarianismo. La sociedad venezolana se ha estructurado en redes, tejido social, comunas, trabajadores y el ejército popular antiimperialista, lo que constituye una fortaleza formidable. Si bien esta estructura no está exenta de ser afectada por factores que pretenden quebrar la unidad, responde a planes como el planteado por el exembajador de EE. UU. William Brownfield en 2006: dividir al chavismo, fomentar el descontento interno y explotar las fracturas políticas, ideológicas o de liderazgo dentro del propio movimiento oficialista.
Cristóbal Jiménez lo dijo hace un tiempo: "Volverá a salir la aurora. / Salmos las aves le dan. / Volverán las mariposas / vestidas de tafetán. / Y vuelven las alegrías / cuando las penas se van, / pero adecos y copeyanos, / esos nunca volverán". Evocamos a Gandhi en un acto de resistencia pacífica, de movilización masiva y consciente para desarmar moralmente a quien intenta dominarnos. La paciencia es una virtud: esperemos el momento adecuado.
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