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Psicosoma | Suramérica ardiendo

Por Rosa Anca

¡Cómo te amaré, mi Dios!

¡Cómo te amaré, Señor!

Siendo yo tu criatura

y tú, Creador.


¡Oh! Si te amase mi Dios,

si te amase

y amándote me quedase

ardiendo en llamas de amor.

Santa Rosa de Lima


25/08/2026.- Siempre el sur espera por ti: no hay apuro ni desesperación. Estamos haciendo bien las cosas y los cuerpos se amalgaman con los ríos y las montañas hasta las altas punas, mientras la luna madre, Mama Killa, nos acaricia y acuna con zampoñas y quenas. Pasan las llamas, vicuñas, alpacas, guanacos, cóndores y vizcachas. El océano Pacífico y el mar Caribe nos fortalecen con sus islas y las ricas empanadas de cazón y ceviches; cada región con su arte culinario nos encuentra en la hermandad de la plena humanidad.

Las familias aumentan a base de laguas, locros, choclos, quinua, chichas, motes, ollucos, papas, mashua y aycha kanka con rocotos picantes. La sierra, la cordillera de los Andes, es nuestra columna vertebral, que nos atraviesa con sus rugidos al choque de las placas tectónicas (Nazca, Sudamericana, Caribe...) y, así, todo se mueve y late bajo nuestros pies. Crecen los picos del Aconcagua y el Huascarán y en estas "movidas" se avivan mitos y leyendas, en especial los de Santa Rosa de Lima, mi tocaya, quien predijo su muerte para el 24 de agosto de 1617, en las fiestas de San Bartolomé (patrono de los encuadernadores y hacedores de libros). Ella era poeta, tuvo un amor místico a Dios, le cantaba poemas y siempre sostuvo, unos meses antes de fallecer, que se desposaría con Él y tendría un anillo de plata: "Pajarito ruiseñor, / alabemos al Señor. / Tú alaba a tu Creador, / yo alabaré a mi Salvador. / ¡Ay, Jesús de mi alma! / ¡Cuán bien pareces / entre flores y rosas / y olivas verdes!".

Me provoca escribir a instancias de mi santa madre, la terca Pilar, que insiste con cuentos de la primera santa del Nuevo Mundo, las Américas, Filipinas y la India. Yo le decía que era una "santa imperialista", y ahí empezaba el horror de la discutidera. Mientras tanto, mi padre, en medio de risas, repetía: "Ya están peleando las hermanitas...". Esta vez la miro en la foto, sonriente, y recuerdo: "Te llamas Rosa. Es un honor, hija mía. Eres poderosa espiritualmente, sin espinas...". Y, como siempre, papi, muerto de risa, suelta sus tremendas carcajadas a todo pulmón que me despiertan. ¿Qué hago? Son muchas imágenes atropelladas y me pongo a llorar. Estoy sola, sin mami ni papi; ese rol de hija, de llamarles y sentirme hija, se terminó.

Bien, "todo tiene su final" y debo hilar antes de que me ataque "el alemán" —así le llamaba mi marido al mal de alzheimer—. Siempre me mata de risa, no sé si desde "el más allá" o "el más acá". Solo siento bajar olores a rosas, perfumes extraños de ese territorio sin palabras en medio de suspiros, con ese pianissimo del Concierto n.º 1 de Liszt. Ya en medio de palabras, colores y recuerdos, empiezo a hilar…

Crecí en un mundo con prácticas religiosas, ritos, votos y austeridad, con visitas a pueblos santos y peregrinaciones. Está tan fresca mi primera visita a los siete años. Nunca olvidé el pueblo de Quives, en Canta, a unas horas de Lima. Leía a Santa Rosa de Lima y mi padre manejaba el Ford como un guante. Eran viajes inolvidables por mis mareos, vértigos y vómitos, que luego serían medicados para ir dormida. Me despertaba en la casa de la santa, llena de charcos, pajaritos y mosquitos, con ese "verde que te quiero verde" por todas partes. Los mosquitos eran aviones chirriantes a los cuales estaba prohibido matarlos porque pertenecían a la santa, así que solo me dedicaba a observar cómo me sacaban sangre. Algunas veces les hablé para que me contaran de ella y jugaba con los pocitos…

Luego leí al cronista Ricardo Palma con sus cómicas ocurrencias que me confundían. Era casi imposible preguntar a mami porque todo era religioso, pero mi padre me explicaba con paciencia. Eran tantas mis preguntas que me daba libros que me convirtieron en una ratona de biblioteca, al punto de que mi madre suplicaba que me prohibieran ciertos textos. Con el tiempo, no quise viajar más a lugares santos. Realmente las lecturas me abrieron la mente a nuevos mundos, religiones y culturas.

La fe asentada con "sin la cruz no hay otra escalera para subir al cielo" y "con el alma, corazón y vida" nunca abre ventanas a la duda porque es pecado. Bien se deberían respetar las creencias y los diferentes modos de pensar, pero recuerdo con algo de miedillo las profecías de la santa a propósito de los terremotos en el mundo —tan recientes en Venezuela y en Lima—, al decir que "los barcos encallarán en la Plaza de Armas", se hundirá Lima y la cadena de los Andes será más inmensa…

Hablar del "sistema Haarp" con personas creyentes genera animadversión y nos llaman conspiradores. Solo sé que nada es casualidad y, con la duda cartesiana, no confío en las mentes —o los dementes— y sus experimentos e investigaciones, que desconocemos, como la física ambiental y las propiedades eléctricas de la ionósfera. El método fue creado en 1990 por la Fuerza Aérea y la Marina de EE. UU. para investigar la atmósfera superior de la Tierra y sus efectos sobre la propagación de ondas de radio…

Isabel Flores de Oliva nace en Lima el 20 de abril de 1586; es la primera persona nacida en América en ser canonizada por la Iglesia católica, y es patrona de las Américas, Filipinas y Oceanía. No fue monja; era terciaria dominica. Vivía en su casa y a los veinte años integra su hogar al cuidado de enfermos y pobres. Hace votos de castidad y lleva una vida ascética de dolor y sufrimiento físico: carga una corona de espinas y en la cintura lleva una gruesa cadena de hierro de treinta eslabones que utilizaba a modo de cilicio en penitencia. Luego lanza la llave de la cadena al fondo de un pozo (el pozo de los deseos). En su pequeña ermita compone versos y reza a su amado Dios, quien le regala una rosa dorada y la desposa...

La Iglesia católica celebra su festividad el 30 de agosto. Se fijó esta fecha en el calendario universal ya que el día de su muerte (el 24 de agosto) coincidía con la fiesta de San Bartolomé. Ella misma predijo la fecha de su fallecimiento y las autoridades eclesiásticas ubicaron la conmemoración cercana a su defunción. Es feriado nacional en el Perú; es patrona de los enfermeros y de la Policía Nacional del Perú (día oficial de la PNP).

Las doce son dadas. / Mi Jesús no viene. / ¿Quién será la dichosa / que le entretiene? / Ángel de mi guarda, / vuela y di a mi Dios / que por qué se tarda. / Padre mío, Santo Domingo, / antes que me muera, / te encomiendo a mi madre, / que sola se queda (Santa Rosa de Lima).