Tripulación de portaaviones de EE.UU. enfrenta condiciones precarias
Cadena de suministros se ha vuelto un calvario debido a los intensos ataques iraníes
21/08726.- La guerra entre EE.UU. e Irán ha dejado una de las imágenes más desoladoras de la campaña, la tripulación del portaaviones USS Abraham Lincoln, sometida a condiciones que rayan en lo inhumano tras más de 266 días desplegados, incluyendo 200 días consecutivos sin escalas y en permanente zona de combate.
Mientras el Pentágono insiste en que el buque sigue operativo, los testimonios de familiares, filtraciones y denuncias de legisladores estadounidenses pintan un panorama de agotamiento extremo, escasez de alimentos, agua contaminada, inodoros rotos y crisis de salud mental que ha llevado a varios marineros a intentar suicidarse. Reseñó la agencia de noticias RT.
La situación alimentaria alcanzado niveles críticos ha. El congresista demócrata Mike Levin denunció que, las raciones se redujeron a "media taza de arroz y dos tortillas" por comida. Las familias de los tripulantes reportaron escasez de productos de higiene básicos.
The USS Abraham Lincoln has been at sea for more than 250 days, pushing its crew to the limit. Sailors report exhaustion, deteriorating living conditions, shortages of basic supplies and serious food problems: small portions, poor-quality meals and periods of depleted stocks. The… https://t.co/iWYaeKchzU pic.twitter.com/C4cheR4N2M
— Tom Antonov (@Tom_Antonov) August 13, 2026
"El país les debe, como mínimo, agua caliente, inodoros que funcionen y una comida decente", sentenció Levin, reflejando la indignación que ha llegado al Congreso, y que el Pentágono ha desmentido deliberadamente.
Los problemas comenzaron cuando Irán destruyó gran parte de la base de la Quinta Flota en Baréin, el principal centro logístico de la Armada estadounidense en el Golfo Pérsico durante décadas. Sin ese nodo, el Pentágono tuvo que recurrir a un "Plan B" desesperado: abastecer al portaaviones desde la remota isla de Diego García, a más de 3.500 kilómetros de la zona de operaciones.
Esa distancia, sumada a los constantes ataques iraníes, convirtió la cadena de suministro en un calvario. El propio Pentágono admitió que los envíos se priorizaban por orden: "primero la comida, luego los artículos de higiene y después el correo", dejando a las familias sin noticias de sus seres queridos durante meses.
CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS
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