Caracas, 21 de julio 2026
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Micromentarios | Un terremoto de falsedades

Por Armando José Sequera

21/07/2026.- La irrupción de los terremotos gemelos que padecimos los venezolanos en la tarde del pasado 24 de junio, el colosal susto que pasamos y el agradecimiento por haber sobrevivido indemnes nos hizo pensar que se instalaría a continuación una atmósfera de solidaridad y hermandad.

Los venezolanos que salimos ilesos de la casi inédita catástrofe de dos sismos enormes consecutivos dábamos gracias a Dios y también a la vida por seguir aquí, a sabiendas de que muchos compatriotas no lo habrían logrado.

Aun así, en vez de un ambiente de paz y deseos de rescatar con vida a la mayor cantidad de víctimas de los derrumbes de edificios y casas, los opinadores a sueldo de la oposición antidemocrática del país se lanzaron a un torneo de falsedades, a ver quién generaba en las redes y en los medios de comunicación masiva la mentira más notoria y la que provocara mayor caos y pánico.

Un pseudocantante, cuyo nombre escénico ya lo delata como falsario —pues lo tomó de un personaje cinematográfico que dirigía una banda de estafadores—, anunció, desde la lejanía de su dorado autoexilio, que, tras los dos sismos, se aproximaba un tsunami a las costas del litoral central.

La idea caló tan hondo que muchas personas que acababan de sobrevivir a los temblores criminales sintieron que el mundo se les venía encima y que estaban ante una segunda tragedia de grandes proporciones.

Por las calles devastadas de Macuto, Caraballeda, La Guaira, Playa Grande y Catia La Mar, varios grupos de individuos salieron alintencionadamente a "alertar" sobre la "inminente" presencia de un maremoto.

Ignorante como es el mediocre cantante, no sabe que la plataforma continental venezolana impide que tal tipo de fenómeno natural se dé en nuestras costas. Y, aunque lo supiera, lo que el tipejo ese buscaba era llamar la atención, generando terror en los sobrevivientes de los terremotos.

Es el mismo terror al que han recurrido los opositores recalcitrantes, porque alguien les ha hecho creer que infundiendo miedo consiguen más seguidores.

Otra gran mentira que circuló dentro y fuera de nuestras fronteras fue que los sismos hermanos solo derribaron casas y edificios de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

El balance definitivo habla de 189 edificios desplomados, de los cuales solo ocho pertenecían a dicha Misión, esto es, el 4,23% del total.

Desde el primer momento se advirtió la falsedad de tal noticia, ya que los nombres de las edificaciones derrumbadas eran, entre otras, Coral Beach, Rita Sol Palace y Tanaguarena Suites, todos de obvia construcción privada.

La información original daba cuenta de una caída masiva de torres y bloques "chavistas", supuestamente porque estaban hechos por completo de anime y no de concreto.

Una tercera gran mentira es que el gobierno venezolano no estaba preparado para una contingencia como la propuesta por los terremotos gemelos. Según ellos, no había maquinaria pesada para remover escombros, ni voluntad del gobierno para rescatar sobrevivientes.

Las tres cosas demostraron ser mentiras oportunistas, dado que el Estado venezolano actuó horas después de los temblores, como lo hacen todos los gobiernos del mundo ante catástrofes mayores, similares e incluso menores.

Es imposible que se inicien las labores oficiales de rescate segundos o minutos después de las catástrofes, porque, primero, hay que enterarse de que ocurrieron; luego, decidir las acciones a tomar y dónde; a continuación, realizar los respectivos traslados y, por último, movilizar las lentas máquinas necesarias para la intervención de los escombros. Todas estas tareas requieren un pequeño lapso de preparación, ya que, al tratarse del rescate de vidas humanas y animales, no se puede ni se debe improvisar.

La oposición falsaria critica el "tardío" despliegue gubernamental, pero en ninguna edificación caída apareció al menos un líder opositor dispuesto a brindar ayuda. Solo se presentó el payasesco Juan Pablo Guanipa, vestido y calzado como para un fin de semana vacacional, sin la menor huella de haber rescatado siquiera a una cucaracha.

Es terrible el oportunismo de tales engendros políticos que, incluso en los peores momentos de la vida cotidiana del país, mienten y buscan pescar incautos políticos para desacreditar al gobierno y presentarse ellas y ellos como los salvadores que no son.