Mundo alerta | El largo camino de la esclavitud a la libertad
Por Raúl Pineda
20/07/2026.- Cada 21 de marzo, al conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial —por el asesinato de 69 ciudadanos que protestaban pacíficamente en Sharpeville, Sudáfrica, en 1960—, pocos recuerdan que la esclavitud en Venezuela no desapareció con el decreto libertario del presidente José Gregorio Monagas. Por el contrario, el mandatario indemnizó a los antiguos amos y no a los esclavos que los enriquecieron, excusando siglos de latigazos, torturas y trabajos forzados que iniciaron en los días de la conquista española.
Hasta el siglo XIX, varios países —entre ellos Cuba, Puerto Rico y Filipinas— pagaban impuestos coloniales. Historiadores estiman que Europa le debe a África casi el 70% de su actual riqueza debido a que los afrodescendientes se vieron obligados a entregarse por completo al servicio de los intereses de europeos para poder sobrevivir; los indígenas, por su parte, fueron diezmados en la lucha por conservar su libertad.
La esclavitud se mantiene en diversas formas; incluso ha sido constitucionalizada a través de leyes creadas con tal finalidad. Según CNN, en 2024 el Ministerio Público argentino asumió la denuncia de 44 mujeres que fueron contratadas bajo engaño, torturadas y no recibían ninguna remuneración en locales del Opus Dei. A todas les habían rodeado los muslos con cadenas de púas durante dos horas diarias como método de expiación por sus pecados.
En la actualidad, en muchos países occidentales y latinoamericanos, la violación de los derechos humanos es escandalosamente visible e implica la presión o persuasión sobre funcionarios para que se declaren culpables de crímenes ordenados por el Estado, a cambio de un indulto o una sentencia leve.
Hollywood menciona a los responsables con identidad ficticia porque sus nombres son peligrosamente sonoros. Muy pocos altos personajes admiten sus delitos o faltas, salvo raras excepciones, como el ministro Ernesto Villegas, quien ofreció disculpas públicas a las víctimas de la crisis política de 2017, por haber puesto sus vidas en peligro al emitir una acusación falsa. "Espero merecer su perdón", declaró Villegas. Un precedente inédito y digno de registrar en el Libro Guinness de los récords. De alguna forma había que comenzar.
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