Caracas, 28 de junio 2026
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Palabras... | Acercamiento 1


Por Carlos Angulo (20-09-21)

28/06/2026.- Desde hace tiempo insisto en dormir de espalda, para no ver lo que me detiene.

Hay que cortar definitivamente los diversos fantasmas intermediarios del ombligo para poder salir a ver la luna o el sol, donde están escritas las innumerables señales del tiempo en correlación con la multitud de variantes que existen, al momento de iniciar la decisión de otra elección de vida.

Es propicio compartir los senderos de la nueva búsqueda; ando igual tratando de colarme a una vieja dimensión interior, donde ojalá pudiera encontrar explicación sobre dónde nos perdimos y cómo y de qué manera debo mirarme para coincidir con el horizonte interior que a cada quien corresponde.

Quisiera por mis propios medios y con mis propios pasos entrar a verme y abrigarme y sentir cómo era querer antes del exterminio.

Pero al mundo interior se entra con los sentidos, no con el verbo.

2.000 años se han perdido al convertirnos en cerebro, como basura reciclable.

Es el instante de la conciencia, optar por el Alzheimer político convencional.

Usar menos el cerebro y mucho menos la condición económica social para poder intentar acercar el cuerpo a la naturaleza que éramos.

Oír, mirar, sentir, tocar, saborear la vida en sus sensaciones, es el mundo por liberar.

Limpiar el cuerpo del recipiente urbano en que lo han convertido, semicomer, pensar trabajando esclavo, defecar.

¿Quién dijo que el camino de los sueños estaba asfaltado?

Céntrese en usted y en su responsabilidad por el hecho de tener vida, desátese del mundo exterior y abrácese.

No se trata de morir por llegar, sino de vivir a plenitud cada paso decidido, porque la meta sigue siendo el camino, y la victoria es estar vivo y no hay nada superior al despertar.

Para los mayas, la felicidad está llena de dolores y la sabiduría ha de encontrarse en la cultura del buen vivir, en su concepto originario.

Hay que dejar de pensar y de actuar sostenido por la visión del mundo como una cruz.

El planeta es inconmensurable y todos los días andamos el mismo camino, produciendo los mismos resultados.

Primero fueron los sentidos, no el verbo.