Caracas 05, de Junio de 2026
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Aula Magna de la UCV celebra 25 años como Patrimonio Cultural

El evento fue amenizado por la Orquesta Sinfónica de Venezuela y el Orfeón Universitario

El recinto fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad por parte de la Unesco.


04/06/26.- Los espacios del Magna Aula de la Universidad Central de Venezuela (UCV), vibraron en una jornada histórica para conmemorar el 25° Aniversario de la dedicatoria  de la Ciudad Universitaria de Caracas, como Patrimonio Mundial por la Unesco, el 30 de noviembre de 2000.

Bajo las icónicas “Nubes” de Alexander Calder, la Orquesta Sinfónica de Venezuela (OSV) y el Orfeón Universitario, unieron sus talentos bajo la dirección mundial de los maestros Felipe Escaray y Raúl López.

El evento, que coincidió con la emotiva celebración del Día del Egresado Ucevista, comenzó con las palabras de bienvenida del rector de la institución, el doctor Víctor Rago. En su discurso, Rago extendió una firme invitación a la sociedad y a la comunidad académica, a seguir resguardando y valorando este templo de luz, conocimiento y civilidad.

La responsabilidad de la construcción del Aula Magna fue concedida por la compañía “Christiani & Neilsen” y el contrato para su ejecución se celebró el 28 de noviembre de 1952, el cual establecía la culminación de los trabajos estructurales para el 31 de marzo de 1953, es decir, debía concluirse la obra en solo 4 meses. Efectivamente la obra fue culminada en marzo del '53, tal y como lo había exigido el general Marcos Pérez Jiménez.

La sala fue bautizada y estrenada el 3 de diciembre de 1953 (en un pequeño acto eclesiástico y protocolario), pero quedó inaugurada oficialmente el 2 de marzo de 1954, con la apertura de la X Conferencia Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

González Quintero tuvo la enorme responsabilidad de interpretar la celesta, un instrumento de teclado y percusión que aporta un color tímbrico mágico y celestial, esencial para texturas orquestales tan delicadas, como las exigidas en la obra de Grieg y en los poemas sinfónicos nacionales.

El repertorio incluyó piezas de gran valor histórico y acústico, como la Fuga Criolla, de Juan Bautista Plaza, y obras de los hermanos Castellanos, que sirvieron originalmente para probar la acústica del recinto.

ORIANNA GONZÁLEZ  / CIUDAD CCS

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