Caracas 28, de Mayo de 2026
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Presidente boliviano promulga ley que permite reprimir sin restricción

La iniciativa represiva de Rodrigo Paz fue aprobada por amplia mayoría en el Parlamento

La ley anterior obligaba a las Fuerzas Armadas a actuar solo cuando la Policía no podía hacer frente a las protestas.



28//05/26.- El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, promulgó la Ley 1.732, que abroga la Ley 1.341 de Estados de Excepción, permitiéndole declarar este estado sin las restricciones previas. La normativa, publicada en la Gaceta Oficial, fue aprobada por una amplia mayoría en el Parlamento, con más de dos tercios en el Senado y el 66 % de votos en la Cámara de Diputados.

La derogación de la ley anterior implica la eliminación de los límites que regulaban la participación de las Fuerzas Armadas en protestas sociales, además de facilitar que Paz pueda declarar estados de excepción para reprimir las movilizaciones que exigen su renuncia.

El extinto instrumento legal, que estaba vigente desde octubre de 2020, contenía restricciones que obligaban a las Fuerzas Armadas a actuar solo cuando la Policía no podía hacer frente a las protestas y señalaba que ambas instituciones no gozaban de impunidad penal por sus acciones, asegurando principios de responsabilidad y control en situaciones de emergencia.

Esta normativa fue resultado de un informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, que documentó las masacres ocurridas tras el golpe de Estado contra Evo Morales en 2019, con un saldo de aproximadamente 37 fallecidos en lugares como Senkata, Sacaba y Huayllani.

Desde que asumió la presidencia hace poco más de seis meses, el presidente Paz ha insistido en que la declaración de estados de excepción será una “última opción” si las negociaciones no avanzan, advirtiendo que respeta la Constitución pero que, si no hay diálogo, puede recurrirse a la aplicación de las reglas constitucionales para mantener el control.

En este tenso contexto que atraviesa Bolivia, las manifestaciones y bloqueos de carreteras continúan y se han intensificado, principalmente en La Paz, impulsados por diversos sectores como sindicatos campesinos, miembros de la Central Obrera Boliviana (COB), grupos afines a Evo Morales, federaciones vecinales, mineros, campesinos Ponchos Rojos, trabajadores fabriles, maestros y gremios.

La protesta, en marcha desde hace cuatro semanas, ha resultado en aproximadamente 150 bloqueos en distintas regiones del país, en rechazo a las políticas gubernamentales relacionadas con privatizaciones y reformas económicas que afectan a los sectores más vulnerables de Bolivia.

Los manifestantes exigen la renuncia de Paz y rechazan el plan de privatizaciones y las medidas de ajuste impuestas por su Gobierno, que consideran perjudiciales para los sectores populares. La COB, uno de los principales actores de las movilizaciones, ha condicionado su disposición al diálogo a la liberación de los detenidos en recientes enfrentamientos y a la suspensión de las órdenes de captura contra sus dirigentes, especialmente contra Mario Argollo, líder sindical.

La situación refleja una profunda polarización en Bolivia, donde las protestas, los bloqueos y la tensión política se enfrentan con las decisiones del Gobierno de disponer de mayores poderes represivos a través de la nueva ley, generando inquietud sobre posibles escaladas en la represión y control social en el corto plazo.

CIUDAD CCS