Psicosoma | Crear puentes
Hay momentos que huelen a viviendas sombrías / donde se escucha andar el reptil de la sombra.
Jorge Debravo
31/03/2026.- Nadie se escapa del espacio tiempo. Seguimos sujetas a las nuevas "narrativas", o como se le quiera nombrar, y el poder domina con el lenguaje, se apura y planifica grandes mentiras para ser creídas más rápido. Una especie del "mundo al revés" se jacta en un mundo liliputiense.
Casi nada es real al ser percibido, o al menos no conocemos "detrás del telón, de las telarañas cognitivas, intenciones, de la crueldad y deseos de los imperios que, en nombre de la paz, aumentan guerras preventivas y se declaran 'salvadores'. Poco sabemos y cuesta desentrañar algunas verdades ante la avalancha de informaciones por todos los medios de comunicación y hasta las teorías conspirativas se "autosuicidan".
Las brechas nos distancian y parecería que el individuo, la persona, se contentara al "claustro" del hogar, casa, finca, playa o cueva digital, porque cada vez nos atomizamos y la desafección o apatía nos aparta y creemos que somos libres e intocables en el "dulce hogar".
La desmotivación, castración de sueños y negación psicológica son condicionantes propicios que encierran en rituales "castillos de arena" que nos acercan a fracturas psicoemocionales, síndrome del corazón roto, adicciones a compañías amantes de la inteligencia artificial, que fueron diseñadas para estar felices, sin conflictos; a tener una vida "color rosa".
Recuerdo a unos amigos, los nómadas digitales que trabajan tan light, sin conexión con el entorno; les causan hilaridad las marchas, fechas históricas, "cuentos de caminos"...
Nos comunicamos a través del lenguaje oral, escrito, corporal, medios de radio y televisión, del arte en sus diferentes manifestaciones, pero la masificación del lenguaje escrito, con la imposición de "narrativas", han hecho del "saber leer entre líneas" de antaño, a reinterpretar, a realizar análisis del discurso, de la "duda cartesiana" o mejor, a saber deconstruir al estilo Derrida.
Se necesita desmontar todas las narrativas, las más obvias, las intencionadas, para hacer comparaciones, releer noticias, fuentes, entrevistas en vivo o diferidas; en fin, armarse de un nuevo "lenguajear", de ser posible, llegar al "tuétano del discurso", quién lo dice, cómo, a quién, para qué, dónde...
Siempre el cuerpo habla, los gestos, rostro, manos, ojos, perfil, timbre de la voz, acentuaciones, risas... toda una multiplicidad de caracteres en los que agentes de la CIA son especialistas en "sacar la verdad" en su mejor estilo.
Resuenan las palabras de "moda" como: narrativas, normalizar, paz, derechos humanos, guerras preventivas, diálogos, vulnerables, violencia, patria, amor, nación, geopolítica, unipolaridad, seguridad nacional... que alertan del clima de los tiempos en proceso de "nuevos" tiempos.
Las mujeres no nos cansaremos de luchar por nuestra independencia y libertad, porque estos tiempos exigen nuevas formas de organizarnos y sumar más jóvenes, hombres, movimientos feministas, LGTBQ, ecologistas.
Claro que hay mucho que hacer y son tan inspiradoras las vidas de abuelas que se atreven a hablar y evitar que sus nietas sean violentadas sexualmente, como ellas aguantaron, sus madres o tías, con generaciones humilladas e invisibilizadas.
Las historias personales, sociales y globales son interdependientes y casi siempre la opresión socioeconómica y política condiciona el vivir, porque genera disonancia cognitiva, profecía autocumplida, psicopatías, neurosis, "patologías del capitalismo" y, casi siempre, los principios básicos del convivir en sociedad están doblegados y se ofrecen al mejor postor, ya casi demodé, "no hagas a otro lo que no quieres que hagan contigo", mientras el papa León XIV llama a la oración en el quinto domingo de Cuaresma para que cesen los bombardeos...
Se hace tendencia o viral el asesinar, matar sin motivos, porque se les ocurre, o ganas de "cazar", como las declaraciones del presidente Trump, quien, con alegría delirante, se complacía al repetir: "Ganamos la guerra contra Irán", pero las rabietas a la negativa de los aliados de la Comunidad Europea de tomar el estrecho de Ormuz cual Nerón; sueña con la digna Cuba y que "ama a Cuba, la domina, la tiene en sus manos" y puede hacer con ella lo que le venga en gana.
Mientras, amarra los recursos minerales con el Escudo de las Américas, "protector de América del Sur a Norte, sometida a los aranceles, chantajes y hace las "mil y una" al tratar de eliminar el poder económico de un país milenario como China, y entonces, ¿qué pasará con el puerto de Chancay, el más importante del Perú y del Sur? ¿Será borrón y cuenta nueva como el de Panamá?
Les ha funcionado la narrativa de lucha contra el narcotráfico, terrorismo, uranio enriquecido y se vende como el "salvador de la patria americana", de "América primero". El secuestro, chantaje y que "nos protege" al invadir Venezuela, al monitorear a la presidenta encargada de Venezuela con un lenguaje "propicio", ¿para quiénes? ¿Le habla a la base chavista?
Es desproporcionada su "amistad", de buenas relaciones y de admiración al pueblo venezolano, cuando maldecía el castellano; se jacta del "experimento venezolano" al dar entrevistas, de mantener la fuerza chavista, ¿por cuánto tiempo y para qué?
El pueblo espera el aumento del salario, nueva ley del trabajo ajustada a los nuevos tiempos, el control de la canasta básica, del dólar disparado y el pago a las empresas petroleras que están cumpliendo con la extracción del petróleo. Se necesita estabilidad económica y seguridad psicoemocional, y es bueno apostar por la dirección y confianza a la presidenta Delcy Rodríguez, quien, con su sonrisa y calma, transmite seguridad al pueblo venezolano.
La anestesia emocional de endorfinas y de unión, al logro de ser campeón mundial de béisbol, nos posiciona de creernos que "sí podemos" y nos mantiene la dopamina y alegría del coraje de un bravo pueblo que logra unirse ante momentos límite, y sí es posible construir puentes al aceptar las diferencias, los colores políticos, discutir con respeto, conversar las veces que sean necesarias y no esperemos al "salvador" al "escudo protector", porque tenemos soberanía y autodeterminación; no podemos someternos al vasallaje de muchos vendepatrias a punto de incendiar el país... ¿Estamos negociando en igualdad de condiciones? Necesitamos conocer los tejemanejes, el "telón de fondo"...
Trump libra su guerra interna con sus fantasmas, de su "amigo" pedófilo Jefrey, su inconsciente de palabras le traiciona, quizás el cerebro nebuloso al frente insomne de las elecciones de noviembre no le llegue a tiempo; está vuelto un ocho en declaraciones y entrevistas.
Tenemos en nuestras manos la reconstrucción de nuestra amada Venezuela con todos los colores de partidos políticos, y solo con puentes de entendimiento, diálogo y el proyecto de país nacional que necesitamos se hace perentorio; contamos con grandes recursos minerales, gente noble y resiliente, donde las mujeres de uno y otro bando, independientes, hacemos lo indecible para levantar la familia.
Somos mujeres con ovarios y emprendedoras que sembramos esperanza, amor, motivos de vida en tiempos terribles, de los sesenta, setenta, ochenta, décadas de resistencia y nacimiento del espíritu revolucíonario con el comandante eterno Chávez y mantenemos con dignidad a casi un siglo de vida el espíritu de lucha, justicia social, con amor a la humanidad.
Escuchar, reconocer, perdonar y olvidar con gente de los barrios, asociaciones de vecinos, comunas, grupos culturales, religiosos, juntas de vecinos, son la base de construir puentes con la confianza y no son ilusiones, son realidades urgentes. Debemos escucharnos, vernos con empatía, perdón, para poder reconstruir el país y repensar en los migrantes, profesionales, técnicos, abuelas y nietos, hijos e hijas, al nuevo encuentro con respeto, tolerancia y sin venganzas ni linchamientos.
Los cambios se deben dar en sana paz, sin revanchismos, sin "raspar la olla"; ni los cansados enroques, ni quítate tú...
Así pues, a sentarnos en diferentes espacios con diferentes grupos, personas, personajes, para reconstruir Venezuela.
Rosa Anca
