Crónicas y delirios | ¡Si cae Cuba!, para decirlo con César Vallejo
20/03/2026.-
Si cae —digo, es un decir— si cae España, de la tierra para abajo, niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!, ¡cómo va a castigar el año al mes!, ¡cómo van a quedarse en diez los dientes, en palote el diptongo, la medalla en llanto.
César Vallejo
España, aparta de mi este cáliz
Nosotros, lo manifiesto en plural para abarcar a los compañeros de senda y generación, crecimos con la estrella emblemática de Cuba, que consta en su bandera y en sus luchas; la guerrilla de Sierra Maestra para derrocar a Fulgencio Batista, aquel sargento asesino de pobres e ideales; la palabra revolución en boca de héroes tangibles del siglo XX; el fuego de luces y cambios a lo largo de América Latina; la fortaleza de una pirámide social invertida; las potentes voces de quienes ayer ejercían el mutismo; y, en el ámbito contrario, la siempre temible agresión del aparato militar norteamericano, con el añadido de nuevas armas letales o paralizantes, como las que ejecutaron en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Desde que Fidel y el Movimiento 26 de Julio tomaron el poder en enero de 1959, la Revolución cubana constituyó para Venezuela una referencia histórica y política de honda envergadura; y nosotros, entonces muy jóvenes, crecimos y nos formamos con el aliento de las transformaciones radicales sustentadas por Fidel, el Che y sus demás compañeros de lucha. Cuba se erigió en frente de combate e insurgencia anticapitalista, y años más tarde tuvo que morigerarse porque la amenaza del imperio apuntaba a desaparecerla a ras de tierra.
Entre Cuba y Venezuela existe un vínculo de afectos, pasiones y lazos compartidos: José Martí, al visitar por primera vez Caracas en el año 1881, pidió en el mismo puerto de La Guaira que lo llevasen a la plaza Bolívar para rendir honores al Libertador; la música cubana es tan de aquí como la nuestra (en la nueva trova pudo estar Alí Primera a sus anchas de liberación, y quizás Bola de Nieve cantó hasta la madrugada en el barrio San Agustín).
Mientras era residente de Caracas, Alejo Carpentier escribió su icónica novela Los pasos perdidos; Nicolás Guillén conmovió el Aula Magna de la Universidad Central mediante sus poemas de negritud; el gran Juan Marinelo ya había acudido a nuestra tierra para hablarnos del ensayo literario; el Premio Casa de Las Américas se constituyó en 1959 con el trascendente propósito de hacer perdurable la obra de nuestros autores latinoamericanos (Luis Britto García obtuvo dos veces la honrosa distinción, en 1970 y 1979); y la Escuela de Cine de Los Baños, asesorada por García Márquez, recibió a muchos de nuestros jóvenes creadores.
Desde que Hugo Chávez obtuvo en libres elecciones la presidencia de Venezuela (1999), se estableció una sólida y casi podríamos decir "paterno-filial" vinculación ideológica con Fidel Castro, que redundó en solidarios lazos entre nuestras naciones, con un enfoque común sobre política regional y hemisférica, suministro de energía petrolera a Cuba, respaldo mutuo en foros, sociedades y convenciones internacionales; cooperación bilateral para entrenamientos en el sector salud e instauración de la Misión Barrio Adentro, las Brigadas Médicas Cubanas y los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), que tan favorables han resultado para nuestra población venezolana. Vale también recordar que el comandante Chávez recibió las últimas atenciones y cuidados especiales en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas (CIMEQ) en La Habana, donde falleció.
Todo lo anterior viene a instancia por la última grave amenaza intervencionista de Estados Unidos a Cuba, en boca de Donald Trump, tal vez el más ruin e ignaro presidente que haya tenido ese país desde sus inicios. Luego de la intrusión imperial en Venezuela a través de fuerzas especiales que culminó con el derribo de Nicolás Maduro y la muerte de su personal militar defensivo (34 cubanos y 60 venezolanos), USA le ha prohibido al gobierno provisional de nuestro país —¡vea y juzgue usted!— que le suministre petróleo a Cuba, para de esta manera sumirla en una situación límite que produzca el cambio sistémico y dirigencial en la isla.
Ahora mismo, Cuba sufre de apagones continuos por fallas en la energía eléctrica y no hay suficientes insumos para alimentar a toda la población; los enemigos apuestan por el caos nacional y designan al gringo Marco Rubio como mandatario sustituto. Sin embargo, aún hay fortalezas universales: el presidente Díaz Canel promete una resistencia inexpugnable; desde México ha partido el buque Nuestra América con insumos para el pueblo cubano y López Obrador, en su retiro, propicia fondos de solidaridad; lo mismo ocurre en España, Suiza y América Latina.
Esperemos que Venezuela, en un acto gubernamental fraterno y solidario, también se una a esta lucha de todos. Aguardemos, pues.
Igor Delgado Senior
