Memorias de un escuálido en decadencia | Campeones
20/03/2026.- ¡Qué pena con el compañero Trump! ¡Qué vergüenza, coño! ¿Cómo es posible que le ganamos al equipo del jefe, del patrón, del capo de los capos, del no hay para más nadie? La gente que inventó el béisbol y venimos nosotros, una cuerda de marginales, y le ganamos el campeonato mundial. Y en Miami, la casa de la honestidad y la lucha y la decencia. Hemos gastado todos los reales del mundo comprando medios y periodistas para que digan lo que a nosotros se nos ocurra, y no fuimos capaces de comprar a cuatro o cinco peloteros de esos para que se dejaran ganar por el equipo del patrón. No me jodan. Uno está soportando esta pena tan honda porque uno es guapo. Después de que el compañero Trump nos hizo el favor de llevarse al dictador y a su esposa, ilegalmente, claro, pero eso nos importa un carajo, venimos nosotros y le ganamos el juego por el campeonato mundial de béisbol. Qué manera de pagarle ese favor, es que nosotros no aprendemos a querer a los que tenemos que querer. Y pareciera que no los podemos querer porque no sienten lo que uno siente. Debemos entender que la historia de nuestro amor por Trump es la historia de un amor como no hay otro igual. Y por lo tanto, aprendamos a comportarnos, carajo. La compañera María —Súmate— Machado le regaló su Premio Nobel de la Paz, y venimos nosotros y le caemos a palos al equipo de Estados Unidos. El compañero presidente de la FIFA, Gianni Infantino, también le entregó una medalla de la paz a nuestro jefe, a nuestro patrón, porque se merece eso y mucho más, y venimos nosotros, que no tenemos vergüenza, y lo ofendemos ganándole ese juego. Es verdad que no está gobernando, por ahora, con nosotros, sino que está gobernando con gente de la dictadura, pero está haciendo su vaina en tres tiempos: estabilización, recuperación y transición. Y nosotros, que no servimos para un carajo, sino para joder y ofender, le ganamos un juego que para ese hombre era una victoria más por la paz, como la que está haciendo en Irán y en todos los países donde quiere imponer a plomo limpio la paz. Paz, paz, paz, a punta de bam, bam, bam.
Y la gente de la dictadura que está gobernando con el compañero Trump publicó el line-up de los postulados a fiscal general y a defensor del pueblo. Es increíble la cantidad de gente que nos quiere defender. Gente que seguramente no sabe lo que es pueblo, una palabra que todo el mundo la usa, pero que casi nadie sabe exactamente qué es, porque hay unos que lo que entienden por pueblo es una cuerda de marginales desempleados y pidiendo casa, trabajo, educación y salud, y la vaina no es así, porque nosotros, que somos la gente decente y pensante de este país, también, aunque nos duela, somos pueblo, aunque el sustantivo ese nos devalúe un poco, pero hay que decirlo. La compañera María —Súmate— es pueblo. Y del mejor pueblo, del pueblo de calidad, porque hay pueblo de mala calidad y pueblo de buena calidad, pueblo con garantía y pueblo sin garantía, como toda vaina. Así que cuidado con una vaina y nos ponen a un comunista allí (menos mal que ya casi no existen) como defensor del pueblo.
Están pasando muchos acontecimientos al mismo tiempo, y a uno solo le cuesta entender uno y de vaina. Acaban de nombrar como a siete ministros y otra gente en puestos importantes. Y el compañero Ricardo Sánchez quedó fuera del line-up del equipo dictatorial. Ahora, cuando se supone que a nosotros tienen que darnos más cargos para ir estabilizando mejor, mucho mejor, lo que queda de país, vienen y sacan a uno de nuestros compañeros. En la gente que nombraron faltó gente nuestra, gente luchadora, gente honesta, gente pensante, gente buena. Y solo esperamos que tanto el fiscal general como el defensor del pueblo tengan algo que ver con nosotros, para que la estabilidad siga por el camino verde que va a la ermita.
El papá de Margot vio que declararon día de júbilo porque Venezuela le ganó la guerra a Estados Unidos en el campeonato mundial de béisbol, y dijo: “Se aprovecharon del día de júbilo para nombrar a un montón de ministros. Lo único bueno es que la encargada de Negocios y unos compañeros del Congreso de Estados Unidos estuvieron en la Asamblea Nacional, y seguro que esa gente vino a cuidar la estabilización para ver si pasamos de una vez a la recuperación económica, porque si esa recuperación tarda más, me va a encontrar a mí en el barrio de los acostados”. Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: “¿No te nombraron ministro?, muérgano”.
—Tengo, vamos a ver, tengo lo que tenía que tener —me declama Margot.
Roberto Malaver
