Rostro de mujer | El metal como espejo del alma y la naturaleza

28/02/2026.- En una era dominada por la inmediatez digital y la producción en serie, el trabajo manual recobra un valor sagrado: el de la autenticidad. La orfebrería, más que una técnica de moldeado de metales, es un acto de resistencia cultural que devuelve al ser humano la capacidad de materializar sueños con sus propias manos. Quien decide dedicarse a este oficio no solo crea joyas; preserva un conocimiento ancestral donde la paciencia, la observación de la naturaleza y el dominio del fuego se convierten en herramientas para contar historias que perduran en el tiempo.

Para María Silvia Tomillo Chirino, la vida no es una línea recta, sino una amalgama de experiencias que se funden como el metal en el crisol. Contadora de profesión, pero orfebre por pasión, ha conseguido armonizar el rigor de los números con la delicadeza de la joyería artesanal, demostrando que la verdadera maestría reside en la capacidad de observar, sentir y crear.

En el marco del encuentro con el equipo de Rostro de mujer, rememoró que desde pequeña fue un "alma libre", una líder nata que arrastraba a los mayores a sus aventuras. Su madre, sabia ante tal inquietud, canalizó esa energía hacia las manualidades, enseñándole a dar vida a las telas y alejándola del ocio improductivo. Esa semilla germinó en las visitas a museos y al Parque Sucre Los Caobos, donde quedaba impactada por el ingenio de los artesanos. Aunque se formó en turismo y contaduría, el deseo de ser bailarina y su amor por la historia permanecieron latentes, en espera del momento para manifestarse.

Su entrada formal al mundo de la orfebrería ocurrió en la Escuela de Arte y Fuego Cándido Millán. Allí, entre sopladores y láminas de cobre y bronce, aprendió que el material tiene voz propia: "El metal te dirá lo que quiere ser". Su primera pieza, un dije de mariposa, marcó el inicio de una evolución constante.

Su proceso creativo posee un matiz antropológico. Para diseñar sus famosas calas, no se conformó con un boceto; fue al Mercado de las Flores, las tocó, percibió su volumen y estudió la anatomía de sus pétalos. Esa misma curiosidad la traslada a la arquitectura y a la fotografía, con la que detalles que luego traduce en piezas de calado impecable. Sus obras transmiten mucho más que estética: emiten una experiencia viva.

A María Silvia le preocupa el vacío generacional en los oficios manuales. "Quiero dejar una huella; que los jóvenes vean que con sus manos pueden hacer realidad lo que imaginan, más allá de una pantalla", reflexionó. Su compromiso social trasciende el taller: en la actualidad, elabora piezas especiales inspiradas en animales, cuya venta es donada a fundaciones de niños con cáncer.

Con la mirada puesta en el futuro, está liderando su emprendimiento @disenosmst, proyectándose como un referente de la joyería artesanal en Venezuela. Su propósito es especializarse en la fusión de vidrio y orfebrería, además de fundar una escuela para transmitir la pasión por este arte a las nuevas generaciones.

Fiel lectora de Isabel Allende y García Márquez, María Silvia vive bajo una premisa de estudio constante. Su mensaje para las mujeres es contundente: "Búsquense por dentro; la respuesta a lo que quieren está en ustedes mismas".

Para ella, Venezuela sigue siendo el territorio de las oportunidades; un país donde, a pesar de los "inviernos" difíciles, siempre es posible florecer si se trabaja con amor, perseverancia y propósito.

Manos que crean belleza y siembran esperanza

 

Nirman García Berbeo

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