El mundo abraza a personas que forman parte del Síndrome de Asperger

Su día busca generar conciencia, promover la inclusión y fortalecer el acompañamiento

Se trata de un trastorno del neurodesarrollo que afecta, especialmente, a la comunicación e interacción social. 

 

18/02/26.- Cada 18 de febrero se conmemora el Día Internacional del Síndrome de Asperger, una fecha que invita a reflexionar sobre un perfil particular dentro del Trastorno del Espectro Autista (TEA).

 
 
 
 
 
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Cane destacar que el Síndrome de Asperger define al autismo cuando no se acompaña de discapacidad intelectual ni de dificultades significativas de lenguaje en sus aspectos formales. 

Se trata de una categoría que ha desaparecido en las últimas versiones de los sistemas de clasificación utilizados internacionalmente para hacer diagnósticos clínicos (La Clasificación Internacional de Enfermedades, 11ª edición (CIE-11), versión más actualizada de la herramienta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición, (DSM-5).

Si bien el término “Asperger” ya no se utiliza como diagnóstico formal en las clasificaciones actuales, continúa siendo una referencia frecuente para describir a personas con lenguaje formal conservado, inteligencia promedio o superior y diferencias específicas en la comunicación social y la flexibilidad cognitiva.

Por tanto, el Síndrome de Asperger, al  formar parte del trastorno del espectro del autismo, las personas que en su día recibieron dicho diagnóstico comparten las características nucleares de la condición: dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento. Sin embargo, tienen un lenguaje fluido y una capacidad intelectual media e incluso superior a la media de la población.

Diagnóstico de la enfermedad

El Síndrome de Asperger puede ser difícil de diagnosticar. A veces esta condición puede confundirse con otras condiciones como Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) o Trastorno oposicional desafiante (ODD).

En la infancia, este perfil puede pasar inadvertido, sobre todo cuando el rendimiento académico es bueno y no hay retraso en el lenguaje. El diagnóstico suele llegar en la adolescencia o la adultez, cuando aumentan las demandas sociales, laborales y emocionales.

En ese contexto, es frecuente que aparezcan ansiedad, agotamiento o sensación de desajuste, especialmente en personas que han sostenido durante años un fuerte camuflaje social: observar, imitar y ensayar conductas para encajar. Muchas personas consultan por ansiedad, agotamiento o dificultades vinculares, y recién en ese proceso se comprende que su trayectoria responde a un perfil del espectro.

Otro rasgo característico es la sensibilidad sensorial. Ruidos intensos, luces fuertes o entornos sociales muy estimulantes pueden resultar abrumadores. No es una cuestión de tolerancia emocional, sino de umbrales neurobiológicos distintos.

A esto se suma una menor flexibilidad cognitiva: los cambios imprevistos o la ambigüedad pueden generar alto malestar.

Recibir un diagnóstico permite ajustar expectativas, identificar fortalezas y diseñar estrategias más acordes al funcionamiento individual. La evidencia muestra que el mayor impacto positivo no proviene de intentar “corregir” a la persona, sino de adaptar el entorno: mayor previsibilidad, comunicación explícita, reducción de sobrecarga sensorial y respeto por los tiempos individuales.

Ante la sospecha, una evaluación clínica integral es fundamental para orientar apoyos adecuados. Asegurarse de evaluar las habilidades sociales y de comunicación del niño, sus patrones de comportamiento y pensamiento, y cómo estos síntomas se han desarrollado con el tiempo ayudará al evaluador a proporcionar el diagnóstico correcto.

Tratamiento 

El profesional de la salud mental es quien prepara el tratamiento y tiene que estar enfocado a enseñar habilidades y competencias sociales (por ejemplo, saber interpretar situaciones sociales, ajustar el tono de voz según el contexto, respetar los turnos de conversación, etcétera). También se tiene que ayudar al paciente a organizar su tiempo y evitarle la inactividad o la dedicación excesiva a sus intereses restrictivos. Para el bienestar del paciente, es básico asegurar un ambiente estable y previsible, sin cambios bruscos.

 

Prevención e inclusión 

Actualmente, no es posible prevenir el Síndrome de Asperger, ya que su origen más probable es el genético, que implica múltiples genes que interaccionan con el ambiente.

Hablar de esta fecha no implica reinstalar una categoría diagnóstica ya superada, sino comprender mejor un perfil específico dentro del espectro autista. En el marco del 18 de febrero, la invitación es a avanzar hacia una mirada más actualizada y respetuosa: entender que el autismo no es uniforme, que existen múltiples trayectorias y que la inclusión comienza cuando el entorno deja de exigir homogeneidad y empieza a reconocer la diversidad neurobiológica.

LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS


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