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Retina | Milei en la victoria de Lula

Por Freddy Fernández

@filoyborde

02/11/2026.- Todos lo vimos. Durante el debate televisado de los candidatos presidenciales en Brasil, mientras hablaba Lula, Bolsonaro mostró a las cámaras una mano en la que estaba escrita la palabra “corrupto”, con un ligero remarcado de las letras P y T, allí escritas en esa palabra. Bolsonaro lo hizo con una cara en la que parecía orgulloso de su gesto.

Con mucho más orgullo, decenas de miles de brasileños y brasileñas escribieron en su mano su oficio o profesión e inundaron las redes con sus selfies de enfermeras, maestros, médicos, estudiantes, etc. El gesto de Bolsonaro pasó a ser entendido como una confesión.

Este momento fue uno de los más destacados de la batalla digital que se desarrolló durante la campaña electoral brasileña de 2026, pero necesario es reconocer que fue solo una batalla muy importante, desarrollada en el marco de una guerra que se ha mantenido ya por años y que va a continuar ocurriendo en las pantallas de teléfono de la gente, incluso en horas cuando ya estén dispuestos a descansar en la cama.

Algunos analistas sostienen que se trata de una victoria electoral de la izquierda ganada en el terreno que le ha sido más adverso, el de las redes sociales. Señalan que es una victoria obtenida gracias al estudio y la comprensión de las tácticas usadas por la derecha, conseguida a pesar de enfrentar la enorme desventaja estructural creada por el hecho de que las corporaciones digitales favorecían los contenidos que convenía a la derecha.

Luego de la derrota en la primera vuelta, señala el diario italiano Il Foglio, el PT entendió que “sería suicida abandonar el campo de la propaganda social” en un país donde dos de cada tres personas se informan únicamente a través de redes sociales. El bolsonarismo, con su ecosistema de YouTube, WhatsApp y Telegram, tenía años dominando la narrativa. La respuesta fue la creación del “Exército do Lula”, un canal de WhatsApp que aglutinó a más de 10 millones de participantes y fue el motor de la victoria.

Paradójicamente, uno de los personajes que contribuyó a la victoria de Lula, fue la siempre grasienta imagen del presidente argentino, Javier Milei, quien fue pieza clave en esta batalla caracterizada por guerras de memes y por el dominio de los territorios del miedo. El impresentable Milei y su motosierra demente sirvieron para advertir a los votantes de los recortes previstos por Bolsonaro que afectarían de manera directa a la ciudadanía brasileña.