"NAZA": El documental que premian en Venecia y desata crisis en Israel
Creadores del audiovisual acusan a Netanyahu de incitar a seguidores a tomar represalias
30/09/26.- Los periodistas y directores israelíes Rachel Szor y Yuval Abraham enfrentan una intensa campaña de hostigamiento y no han podido regresar a su país desde el estreno de su galardonado documental ‘NAZA’, que aborda el asedio militar contra Gaza.
La tensión escaló de forma alarmante cuando simpatizantes del primer ministro Benjamín Netanyahu —quien enfrenta una orden de arresto de la Corte Penal Internacional— rodearon los domicilios particulares de los realizadores y de sus familias, señalándolos públicamente como traidores y pidiendo su muerte.
La situación se agravó cuando el propio Netanyahu equiparó la difusión del documental con el lanzamiento de misiles balísticos contra Israel, una analogía que los creadores calificaron como una incitación directa al asesinato.
"Es obvio lo que hay que hacer con quienes lanzan misiles balísticos. Hay que matarlos. Esto es incitación al asesinato", denunció el director Abraham.
Además, resaltó el peligro implícito en el discurso oficial, mientras que ambos directores señalaron la preocupante conexión entre estas palabras y la hostilidad en las calles, reflejada en grafitis amenazantes con miras telescópicas sobre sus rostros, el asedio familiar y la pasividad de la oposición política ante las intimidaciones, reseñó el portal Telesur.
Revelaciones, censura y resistencia cultural
El núcleo de la controversia radica en el contenido de la obra, la cual expone mediante testimonios directos de integrantes del ejército israelí la existencia de un patrón de asesinatos sistemáticos en la Franja de Gaza.
Para comprender la magnitud de la denuncia, cabe destacar que ‘NAZA’ es un acrónimo hebreo traducido como «daños colaterales», un término militar empleado para fijar de antemano el número máximo de muertes civiles toleradas antes de perpetrar un ataque contra un objetivo específico.
¿Crees que la comunidad internacional actuará ante esta escalada?#Gaza #Palestina #teleSUR #28sephttps://t.co/2teRcl8iEG
— teleSUR TV (@teleSURtv) September 28, 2026
Ante la prohibición oficial de exhibir la película en las salas de cine israelíes, los directores anunciaron una medida de resistencia cultural: el portal del medio británico The Guardian transmitirá el largometraje en línea de manera totalmente gratuita a partir del mes de noviembre.
Con esta estrategia buscan denunciar la censura institucional y la violencia desatada en múltiples frentes para impedir su proyección pública, mientras el gobierno mantiene presiones y amenazas de revocarles la ciudadanía para desviar la atención pública de las políticas militares.
Éxito y respaldo al documental
A pesar del boicot, la censura y las amenazas de muerte en su país de origen, la obra ha cosechado un rotundo éxito y reconocimiento en el circuito cinematográfico internacional. Recientemente, el documental fue galardonado con el prestigioso Premio del Público Ciudad de Donostia a la Mejor Película Europea en el Festival de San Sebastián, consolidando su impacto global.
En dicho evento, los asistentes ovacionaron el filme mientras levantaban banderas de Palestina y pancartas con el lema "We are Naza too" (Somos Gaza también). Abraham sostiene que la maquinaria oficial utiliza su poder institucional para criminalizar el trabajo documental y eludir un debate crítico necesario, demostrando que la labor periodística trasciende las fronteras de Asia Occidental para instalar una discusión imprescindible sobre las consecuencias humanas del conflicto.
Amenazas de revocación de ciudadanía
El galardón obtenido por el documental "NAZA" con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de Venecia desató una severa crisis política en Israel, donde el gobierno de Benjamín Netanyahu y diversos sectores oficiales calificaron la obra como un acto de traición a la patria.
El ministro de Cultura, Miki Zohar, reaccionó de inmediato exigiendo sanciones drásticas y sugiriendo revocar la nacionalidad israelí de los realizadores Yuval Abraham y Rachel Szor. Por su parte, la cúpula militar emitió un comunicado respaldado por el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, rechazando categóricamente el contenido del largometraje.
¿Cómo reaccionará Israel ante el documental «Naza»? El ministro de Cultura busca revocar la nacionalidad de sus directores.
— teleSUR TV (@teleSURtv) September 13, 2026
Entra al enlace y descubre los detalles 👉 https://t.co/61F8DOz813#Israel #Cine #13sep pic.twitter.com/qhgnD3GH6f
En esta materia, la legislación israelí contempla la privación de la nacionalidad bajo supuestos específicos de falta de lealtad, espionaje, traición o terrorismo, aunque se trata de un mecanismo de aplicación excepcional que requiere un proceso riguroso entre los ministerios del Interior y Justicia, validado finalmente por la justicia.
Respaldo internacional y revelaciones del conflicto
Frente a las amenazas gubernamentales, los directores han recibido un sólido respaldo del gremio cultural y de organizaciones civiles. Un bloque de 43 organizaciones no gubernamentales pro derechos humanos calificó la reacción del gobierno como propia de regímenes dictatoriales, mientras que una petición respaldada por más de un millar de profesionales del cine local exigió blindar la libertad de expresión.
Figuras del sector argumentan que la función esencial del arte y el periodismo es sostener un espejo frente a la sociedad para generar debates necesarios. A pesar del rechazo ministerial, voces como el exdiputado Yousef Jabareen y el diario *Haaretz* elogiaron la obra por obligar a los ciudadanos a confrontar la realidad de la guerra.
El largometraje adquiere una profunda relevancia analítica al estar construido a partir del acceso directo de sus realizadores a fuentes israelíes internas. Los 24 testimonios anónimos presentados parecen confirmar que la devastación masiva de civiles no constituyó un accidente operativo aislado, sino una variable incorporada dentro de los procedimientos militares vigentes.
Esta perspectiva interna dota a la producción de una credibilidad incuestionable, operando como un espacio donde la sociedad israelí confronta, a través de la voz de sus propios integrantes, aquello que las víctimas habían denunciado desde el comienzo del conflicto bélico.
FIDEL ANTILLANO / CIUDAD CCS
Compartir














