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Síndrome de mareo postsismo es una afección neurológica y sensorial

Sensación temporal de que el suelo sigue moviéndose, oscilando, cuando todo está en calma

El sistema vestibular (encargado del equilibrio) se sobreestimula con el movimiento fuerte del sismo.

02/09/26.- Los terremotos plantean desafíos físicos, psicológicos y sociales significativos. Más allá de los daños estructurales y la pérdida de vidas, pueden causar trastornos de la salud, entre los que se incluye el síndrome de mareo posterremoto (SMP), que se caracteriza por mareo, vértigo, desequilibrio, náuseas y sensación de movimiento persistente, síntomas que pueden prolongarse durante meses si no se regulan.

Luego del doble terremoto ocurrido en Venezuela el 24 de junio, el síndrome del temblor fantasma, como también se le conoce, ha sido un factor común entre la población.

Fisiopatología del SMP

Conforme a los resultados de un estudio publicado en la revista científica Science Direct, bajo el título “Síndrome de mareo posterremoto (SMP): Una revisión exhaustiva de los avances recientes”, el mareo posterior a un terremoto se debe a una combinación de disfunción vestibular, estrés psicológico e inestabilidad ambiental. La prevalencia del SMP varía según la magnitud del terremoto, la demografía y las condiciones ambientales, y afecta al 20-40 % de la población.

  • Disfunción vestibular: Las sacudidas físicas frecuentes pueden dañar directamente los órganos vestibulares. Por lo tanto, “creemos que los grandes terremotos pueden sacudir el oído interno, lo que resulta en trastornos vestibulares y/o otolíticos”, señalan los autores del estudio.
  • Sistema nervioso autónomo: El mareo asociado con terremotos, el cual suele ir acompañado de síntomas autonómicos, como palpitaciones, sudoración y trastornos gastrointestinales. Numerosos estudios han reportado una correlación significativa entre la disfunción autonómica y los trastornos del equilibrio. Esto se presenta como alteraciones en la presión arterial, aumento de la frecuencia cardíaca y flujo sanguíneo irregular en los sistemas arteriales vertebral y basilar, afectando finalmente al oído interno.
  • Sistema de almacenamiento de velocidad y conflictos sensoriales: Durante un terremoto, los movimientos abruptos e irregulares del suelo generan entradas vestibulares complejas que pueden entrar en conflicto con las señales visuales y somatosensoriales. Las vibraciones prolongadas y las réplicas repetidas sensibilizan aún más el sistema de almacenamiento de velocidad, amplificando la percepción del movimiento incluso después de que la actividad sísmica haya terminado.
  • Factores psicológicos y sociales: El estrés psicológico amplifica significativamente el mareo relacionado con los terremotos. El TEPT (trastorno de estrés postraumático), la ansiedad, la hipervigilancia y el insomnio, comunes entre los supervivientes de terremotos, están estrechamente asociados con la disfunción autonómica y el mareo.
  • Inestabilidad ambiental: Vivir en estructuras inclinadas o dañadas altera los sistemas propioceptivo y vestibular y conduce a mareos crónicos, según afirman los expertos. El balanceo prolongado, particularmente durante eventos sísmicos de baja frecuencia, conduce a mareos y desorientación similares al mareo por movimiento. Este efecto se exacerba por una discrepancia entre las señales visuales y vestibulares.
Este diagrama ilustra la evolución temporal del síndrome de mareo posterremoto.

Estrategias de mitigación y gestión

Yasuyuki Nomura, psicólogo japonés, autor del estudio, propuso seis estrategias para el manejo del síndrome combinando enfoques físicos, psicológicos y médicos. Las recomendaciones clave incluyen:

  • Ponerse de pie al sentir mareo para mejorar el equilibrio,
  • Moverse, observar el entorno para recalibrar el sistema vestibular.
  • Mantener la calma comprendiendo la condición.
  • Limitar la exposición a información que induce ansiedad, como imágenes de terremotos o redes sociales, ayuda a reducir el estrés.
  • Las actividades físicas, como estiramientos o calistenia suave, especialmente al aire libre, favorecen la recuperación sensorial.
  • Para síntomas persistentes se recomienda consultar a un médico y usar medicamentos recetados contra el mareo o la ansiedad.

Algunas estrategias de manejo incluyen:

  • Ajustes ambientales/diseño y rehabilitación de edificios: Construir edificios con flexibilidad y rigidez equilibradas, adaptados a los riesgos sísmicos regionales, puede mitigar los efectos físicos y vestibulares de los terremotos. La rehabilitación sísmica es particularmente eficaz para reducir los daños estructurales y el mareo asociado.
  • Terapia de rehabilitación vestibular: Incluye ejercicios de estabilización de la mirada, entrenamiento del equilibrio y técnicas de habituación para ayudar al cerebro a adaptarse a las discrepancias sensoriales causadas por la inclinación estructural o la inestabilidad ambiental después de un terremoto.
  • Intervenciones psicológicas y farmacológicas: Abordar la ansiedad a través de intervenciones psicológicas abarca la terapia cognitivo-conductual y el manejo del estrés. Además, el uso a corto plazo de supresores vestibulares como los antihistamínicos puede proporcionar alivio sintomático en casos agudos. En personas con ansiedad significativa, medicamentos como antidepresivos o ansiolíticos pueden complementar otras terapias.
  • Educación pública y preparación: El apoyo social desempeña un papel vital en la recuperación, especialmente en las comunidades afectadas por desastres. Los grupos de apoyo entre pares y las iniciativas lideradas por la comunidad pueden ayudar a las personas a compartir sus experiencias, reducir el aislamiento y fomentar la resiliencia. Educar a las poblaciones sobre las respuestas sísmicas esperadas y los síntomas autonómicos puede reducir el pánico y sus efectos fisiológicos, promoviendo así la resiliencia ante los sismos.

En conclusión, el mareo provocado por terremotos es una afección multifactorial caracterizada por la interacción de la disfunción vestibular, la actividad del sistema nervioso autónomo y factores estructurales. Comprender la relación entre las características de los terremotos, los tipos de edificios y las funciones autonómicas es fundamental para desarrollar intervenciones específicas. Dado que los terremotos siguen afectando a poblaciones de todo el mundo, integrar la ingeniería sísmica, la terapia médica y el apoyo psicológico en los planes de preparación ante desastres es esencial para mitigar sus impactos en la salud.

En caso de presentar algunos de los síntomas y que se prolonguen en el tiempo, bien sea a causa del terremoto o por las réplicas que reimpulsan la preocupación, se recomienda consultar con un especialista en salud mental para el apropiado manejo de la situación.

LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS