Iván Pérez Rossi: no tengo musa para componer sino trabajo de 8 a 6
El cantautor e integrante fundador de Serenata Guayanesa sigue cantándole a la vida
27/08/26.- Alto, de cabello y barbas blancas, con el estuche de su cuatro que lo acompaña a cuaquier lugar, Iván Pérez Rossi asistió a los espacios del diario digital Ciudad CCS, a compartir anécdotas y canciones para cerrar los talleres de Periodismo Teatral que dictó su amigo, el dramaturgo Armando Carías.
Después de compartir con los asistentes, tomarse fotos y enviar saludos a quienes se lo pidieran, Iván aguardó a que el entorno dejara de ser bullicioso para empezar con la entrevista que habíamos acordado.
—¿Quiere un café, Iván?
—No, un traguito de whisky, respondió con humor, mientras estoy consciente de la firmeza con la que defiende sus argumentos e hice la primera pregunta con cierto temor: ¿Cuándo fue la primera vez que descubrió que tenía facultades para el canto o ejecutar algún instrumento?
—"Mira, decían que yo cantaba bonito, cantaba. Y entonces en la escuela Heres, escuela donde estudiaba la primaria, pues, yo cantaba en los actos culturales, me ponían a cantar las canciones que aprendías en la radio y las que te enseñaban allá. Y entonces yo recuerdo, ahí se cantaba a capela, nadie tocaba un cuatro. Ahí nadie tocaba un cuatro entonces", explicó al recordar que compartía actividades con el recordado actor Gustavo Rodríguez, compañero de barrio que recitaba y escenificaba a Simón Bolívar.
Posteriormente, al ingresar al liceo Peñalver, su participación en un acto cultural derivó en una presentación para un poeta internacional y un profesor de cultura le indicó que debía cantar en un evento debido a la visita de este invitado incógnito.
"Mira, tú vas a cantar mañana en un acto porque hay un poeta muy importante y tú vas a cantar", le señaló el docente. Pérez Rossi interpretó entonces, temas populares de Los Torrealberos a capela.
Al finalizar la intervención, el profesor le pidió que permaneciera en el lugar. "Terminamos y entonces el poeta va, dice unas cosas ahí y empieza a recitar. Ese poeta se llamaba Pablo Neruda. Yo le canté sin saber quién era Pablo Neruda y sin saber la poesía, yo le canté en Ciudad Bolívar a Pablo Neruda", detalló sobre el episodio ocurrido cuando cursaba primer año de bachillerato.
De Serenata en el Hit Parade
En 1971, nació Serenata Guayanesa, conformada por los hermanos Iván y César Pérez Rossi, junto a Hernán Gamboa y Mauricio Castro.
En ese mismo año grabaron su primer disco homónimo de manera independiente sin imaginar el impacto que tendrían en las principales emisoras del país, que estaban envueltas del furor musical del rock, la salsa, el pop, soul y otros géneros de popularidad.
"En los 70 la versión nuestra del Calipso de El Callao desplazó a grupos de rock, a Aretha Franklin, Bee Gees y todo eso en el primer lugar del Hit Parade aquí en Venezuela. Ni sabíamos en qué iba a parar todo esto de Serenata Guayanesa, queríamos hacer esa vaina porque nos gustaba la música venezolana y creíamos que teníamos gusto para arreglar las canciones y sobre todo para seleccionar el material, que es lo más importante", destacó.
En ocasiones de la entrevista, Iván se rasca la barba mientras rememora nombres o momentos, cerrando los ojos frecuentemente como atrapando los recuerdos de la misma con que los pescadores se esfuerzan de conseguir los frutos del mar.
Evita hablar de la agrupación en la que ha estado por décadas debido a que se escribieron innumerables ensayos y reportajes al respecto, además de un libro titulado Serenata Guayanesa: Leyenda viva, publicado por la Editorial El Perro y la Rana en el 2021.
Aunque el periodista hizo mención de una versión del célebre Calipso de El Callao, en compañía del director, músico y productor Alberto Naranjo, con el Trabuco Venezolano.
Iván llenó de elogios la memoria de Naranjo y esta grabación representa la primera vez que Serenata Guayanesa canta acompañado de una variedad de instrumentos de vientos y percusión.
Ese tipo era un genio musical. Alberto era un tipo cultísimo en cuanto a gustos musicales. Y además, un arreglista arrechísimo. Yo fui amigo de él. En ese tema salió todo bien, porque claro, porque sabíamos con quién estábamos trabajando", subrayó.
La conversación transcurrió como si el tiempo no tuviera reservas con Iván, dado que su verbo fluido y elocuencia para recordar poemas y versos completos, lo enviaban a sitios y épocas remotas por donde su canto se paseó en el umbral de su juventud.
Afirmó en una de sus reflexiones que al momento de componer canciones, no tiene una musa sino una disciplina personal de trabajo que aplica cotidianamente.
"Yo no tengo musa para componer canciones, sino que trabajo de 8 a 6, hay quienes dicen que van a escribir cuando la musa les llega, yo no, yo no tengo musa", aseveró.
Al despedirnos de Iván, los presentes sintieron que estaban ante una figura importante de primer orden en el folklore venezolano y un defensor de la identidad cultural del país que se opone a las modas, que buscan erradicar huellas de un pasado musical que sin esfuerzos, permanece vigente.
iván Pérez Rossi sigue cantando y es consecuente con las necesidades de la población, por eso, su voz está presente en los refugios donde habitan los afectados por el doble sismo del pasado 24 de junio, alegrando a niños y jóvenes con canciones que conectan fácilmente con ellos y a los que no han dejado de pensar como niños.
EMMANUEL CHAPARRO RODRÍGUEZ / FOTOS: JACOBO MÉNDEZ / CIUDAD CCS
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