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Partido dominicano rechaza expulsión de diplomáticos cubanos

Aseguran que estas acciones demuestran las politicas hostiles de Abinader contra La Habana

La nueva provocación es el veneno que el imperio inyecta en la región para dividir, someter y controlar, dijo el PCT


14/08/26.- El gobierno de Luis Abinader ha dado un nuevo paso en su alineamiento con la política exterior de Washington. La solicitud de la salida de nueve miembros de la misión diplomática cubana en Santo Domingo, con un ultimátum de apenas siete días, no es más que el reflejo de una estrategia orquestada para aislar a la Revolución Cubana, en medio del recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero que ya acumula más de seis décadas de agresiones ininterrumpidas.

La expulsión de estos diplomáticos cubanos en República Dominicana no es un incidente aislado, es un eslabón más en la cadena de hostigamiento que Estados Unidos ha tejido para asfixiar a la Isla. En ese contexto, el Partido Comunista del Trabajo (PCT) lo denunció como un acto de sumisión que envenena la soberanía dominicana y se suma al rosario de violaciones que sufre Cuba, segun reseña el portal web Prensa Latina. 

Asimismo, a través de su secretario general Aquiles Castro, el ente político no dudó en calificar la medida como una "vergüenza monumental" y un acto de "deterioro de la soberanía nacional", al ejecutarse bajo el dictado directo de la administración estadounidense. "La decisión del gobierno dominicano solo tiene sentido en el marco de la gran ofensiva del imperialismo norteamericano en América Latina y el Caribe como refugio ante su declive como potencia imperial", sentenció el dirigente político.

Esta expulsión no es un hecho fortuito. Se inscribe en un patrón sistemático de hostigamiento que Estados Unidos ha impuesto a sus aliados regionales para debilitar a Cuba. El PCT recordó que este Gobierno ya había cedido territorio nacional para instalar bases militares estadounidenses con el fin de amenazar a terceros países, había excluido arbitrariamente a Cuba de la Cumbre de las Américas y ha mantenido un silencio cómplice ante la injerencia del norte en los procesos electorales de la región.

La decisión de Abinader se suma a una larga lista de violaciones de los derechos fundamentales del pueblo cubano, entre ellas:

1. El bloqueo genocida, una política de asedio económico que, según Naciones Unidas, constituye un acto de guerra unilateral y viola el Derecho Internacional, afectando la salud, la alimentación y la educación de millones de cubanos.

2. La persecución diplomática, con la expulsión de funcionarios cubanos de diversas embajadas en la región, bajo falsos pretextos, orquestada desde el Departamento de Estado.

3. La inclusión arbitraria en listas de patrocinio del terrorismo, una calumnia que busca justificar sanciones financieras más severas y que ha sido condenada por la comunidad internacional.

4. El acoso financiero, con la persecución de las transacciones bancarias de Cuba, la prohibición de operaciones en dólares y el hostigamiento a empresas que comercian con la Isla.

A pesar del impase diplomático, el PCT y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba coinciden en un mensaje de resistencia: "Las decisiones de los gobiernos de turno no podrán romper los profundos vínculos históricos y culturales que unen a los pueblos dominicano y cubano", subrayó la Cancilleria de la isla antillana.

Asimismo, el comunicado del Partido Comunista del Trabajo apeló a las "profundas y milenarias raíces de fraternidad" que existen entre ambas naciones, mientras que La Habana insistió en que los diplomáticos cubanos actuaron en "estricto apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961" y que no existe motivo alguno que justifique esta decisión.

Cuba, desde su Ministerio de Exteriores, advirtió que este acto "lesiona sensiblemente los vínculos entre los dos gobiernos", pero dejó claro que la hermandad entre los pueblos es indestructible.

Esta nueva provocación es el veneno que el imperio inyecta en la región para dividir, someter y controlar. Mientras Abinader se pliega a los intereses de Washington, el PCT alza la voz para recordar que la historia no se escribe desde la sumisión, sino desde la dignidad.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS