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Retina | La guachafa de 2015

Por Freddy Fernández

@filoyborde


10/08/2026.- Luego de las elecciones parlamentarias de 2015, la Mesa de la Unidad Democrática, es decir, el instrumento político que agrupaba a la mayoría de los partidos de oposición en aquel momento y que hoy es apenas recordado como la MUD, acuerda que la presidencia de la Asamblea Nacional corresponderá cada año al representante de un partido distinto, distribuido el cronograma de tal forma que el primer año será para el partido más votado e irá declinando la presidencia de acuerdo con los votos obtenidos por cada organización.

Es así como el primer presidente de la AN, de aquella época nefasta, fue Henry Ramos Allup, por Acción Democrática, organización que a pesar de ser la más denostada por sus compañeros de fórmula en la MUD, obtuvo la mayor votación entre los partidos que integraban la conjura antivenezolana.

La prueba de ser una conjura antivenezolana la aportó el propio Ramos Allup, quien decidió ese día de enero de 2016, lejos de cualquier simbolismo nacional o popular, asumir la presidencia de la AN tras recién apearse del carro del embajador de Estados Unidos, allí en el Palacio Federal Legislativo.

Solo como aclaratoria, porque a veces la memoria no es precisa, el partido político más votado en las elecciones parlamentarias de 2015 fue el PSUV. La sumatoria de votos de los partidos de la MUD le permitieron elegir más parlamentarios, pero el partido más votado fue el PSUV.

Seguramente algunos recuerden que la promesa de aquella oposición fue que la cola para votar sería la última cola. Claro que se referían a las colas provocadas por el desabastecimiento de muchos productos. Por esas colas no hicieron nada. Ellos habían contribuido a crearlas con su permanente solicitud a Estados Unidos para que aumentara la agresión económica contra Venezuela. Desde el Parlamento se dedicaron a intentar derrocar la institucionalidad venezonala.

Esa gestión legislativa declinó luego hacia Julio Borges, bajó hasta Omar Barboza y alcanzó fondo con Juan Guaidó. Fue un período de irresponsabilidad y guachafita en el que, disculpen por repetir, se tocó fondo y lo peor, se tocaron fondos que pertenecen a todos los ciudadanos y las ciudadanas de Venezuela, fondos que todavía no se recuperan por la irresponsabilidad y la corrupción de quienes dirigieron esa AN.

Hoy nuestro gobierno dialoga con un retazo de esa experiencia nefasta. Ojalá que ese diálogo permita terminar con esa guachafa que nos generó tanto daño.