Caracas, 27 de junio 2026
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Comentarios noticiables | De Stalingrado a la toma de Berlín

Contra el nazifascismo y algo más


Por J.J. Álvarez


27/06/2026.- Al producirse la invasión de los ejércitos nazis a la Unión Soviética (URSS), en la madrugada del 22 de junio de 1941, el mundo, y especialmente Europa, no era muy distinto de lo que es hoy. La reacción de la Wehrmacht de Adolfo Hitler había preparado durante años una fuerza capaz de intentar el derrocamiento del primer Estado socialista del universo: esa fuerza era el nazifascismo.        

Adolfo Hitler, para justificar esa invasión del territorio de la URSS la madrugada del 22 de junio de 1941, había preparado traicioneramente con antelación la Operación Barbarroja, con insaciable agresividad, para demostrar su mentalidad feudal en la política exterior alemana, burlando el Pacto Molotov-Ribbentrop de 10 años de no agresión y de cooperación económica con la Unión Soviética (URSS), de fecha 23 de agosto de 1939. 

Hitler, con la Operación Barbarroja, deseaba aplastar a la URSS en una guerra relámpago. Con 190 divisiones, los ejércitos nazis cruzaron las fronteras de la patria socialista. Hitler contó mucho con el factor sorpresa y la superioridad momentánea en soldados y material militar, pero no contó con la gigantesca valentía de la población soviética.

Ese fatídico día, 22 de junio de 1941, el fascismo hitleriano se enfrentó a un ejército diferente, a un combatiente de hierro, con una ética militar y una ideología de diamante. En 1.418 días de combates, los soviéticos ofrendaron más de 27 millones de vidas en esa epopeya; los norteamericanos 405.000 y los ingleses 375.000. Heroicidades que se guardan en el corazón de los soviéticos (rusos hoy) como ejemplo eminente para todos los pueblos del planeta: La fortaleza de Brest con su resistencia de acero. Los 900 días de resistencia victoriosa de Leningrado. El heroísmo de los marinos de Sebastopol. La batalla decisiva de Kursk, en la que participaron más de 1.500 tanques por ambos lados. La defensa de Moscú y, finalmente, la Batalla de Stalingrado.    

En Stalingrado (hoy Volgogrado), donde se escenificó la Batalla de Stalingrado, que comenzó realmente el 17 de julio de 1942 con la gran ofensiva militar nazi hacia el Volga y que finalizó el 2 de febrero de 1943 con la más grande derrota militar sufrida por las tropas de Adolfo Hitler, marcando el comienzo del fin del nazifascismo para dar paso a la infrenable contraofensiva soviética, que no se detuvo hasta que la bandera de la hoz y el martillo del Partido Comunista de la URSS ondeara triunfal en los altos del Reichstag de Berlín, el 2 de mayo de 1945.

Sobre la gran Batalla de Stalingrado, sin duda la más valiosa de la Segunda Guerra Mundial, mucho se ha escrito a través de libros, películas, documentales, comentarios, artículos, discursos, entrevistas, testimonios diversos, etcétera. 

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Se recuerda, por ejemplo, el discurso pronunciado por el comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en el estadio de Stalingrado, el 7 de mayo de 1963, cuando honró lo mucho que la humanidad ha agradecido a los hombres que murieron en esa ciudad a orillas del Volga y al bien que hicieron al género humano con su heroísmo legendario.             

¿Por qué? Se conocen muchos de los aspectos de los 125 días de combates calle por calle, casa por casa, escalera por escalera, que se libraron en la ciudad del Volga; la hazaña del sargento Pavlov y sus hombres, que ocuparon una casa semidestruida dentro de las posiciones nazis y resistieron allí durante 58 días los furiosos asaltos de las tropas hitlerianas. En la memoria histórica de Stalingrado, hay, aparte del heroísmo de los soldados soviéticos, la pericia militar de sus jefes, un momento que no puede dejarse a un lado: el auténtico apoyo del pueblo, de los trabajadores campesinos en centros productivos, para sostener a los combatientes con las armas, municiones, equipos y alimentos que necesitaban. La burguesía de la Segunda Guerra Mundial trata de minimizar en vano lo que sucedió en Stalingrado, falseando la realidad con argumentos tales como los errores tácticos de Hitler, la superioridad numérica de los soviéticos y la ayuda de los aliados. No hubo tales errores de Hitler, sino la superioridad de las tácticas militares soviéticas sobre las hitlerianas.              

Hoy, a los 85 años de la invasión de las huestes de Hitler a la URSS y a la vez al inicio de la Gran Guerra Patria, el presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, depositó una ofrenda floral en la tumba del Soldado Desconocido, guardando un minuto de silencio, con lo cual ha querido en dicho acto oficial rendir homenaje a los héroes que dieron allí su vida para hacer más luminoso el futuro de su pueblo y de todos los pueblos del mundo. 10 países liberados y, como balance fundamental de toda esa epopeya, la superioridad del sistema soviético, la enorme fuerza de las ideas marxistas leninistas.