Xin chào | Leales siempre
Por Ángel Bastidas G.
Nos han dominado
más por la ignorancia
que por la fuerza.
Simón Bolívar

29/05/2026.- Esta semana nos llegó un video del amigo Luigino Bracci Roa, contentivo de una amplia explicación de su posición sobre los acontecimientos del 3 de enero de 2026, donde, a pesar de sus dudas ante la falta de explicación oficial, sí critica a quienes afirman, sobre todo del exterior, señalando de cobarde al pueblo venezolano por no haber enfrentado con valentía la agresión armada estadounidense que afectó a la ciudad de Caracas y otras zonas del país.
Cuestiona Bracci Roa que se desprecie la historia patria, cargada de heroicidad, desde nuestros caciques y las valientes huestes que comandó el gigante Simón Bolívar, libertador de cinco naciones.
Así mismo, apuntó que sí hubo resistencia el 3E, aunque no lo suficiente, frente al poderoso contingente invasor yanqui, que asesinó a más de 70 combatientes venezolanos y a 32 hermanos cubanos, en los predios del Fuerte Tiuna.
Exigir la inmolación de nuestro pueblo, desde una cómoda poltrona, es simplemente cinismo e irresponsabilidad, frente a millones de venezolanas y venezolanos amantes de la paz.
Sin duda que es lamentable el secuestro de nuestro presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores de Maduro, por parte de la soldadesca imperialista; sin embargo, pensamos que el mismo mandatario venezolano debe estar orgulloso del comportamiento de su pueblo, que no salió a las calles a celebrar y aplaudir a los invasores extranjeros.
Cuando se discute el tema, es inevitable penetrar en la historia de la resistencia vietnamita de más de un siglo frente a las bandas mongolas (1288), a los franceses (1858/1954), japoneses (1936/1945) o ante el poderoso ejército gringo que agredió a Indochina entre 1945 y 1975.
Tierra de paz
El máximo líder vietnamita, Hồ Chí Minh, siempre insistió en el diálogo para superar las diferencias entre las naciones, como lo demostró en el año 1945, siendo presidente de la República Democrática de Vietnam (RDV), cuando viajó a París en un intento de darle un vuelco a las relaciones con Francia, pero las autoridades de ese país estaban convencidas de que podían vencer a Vietnam por la confrontación armada, de tal manera que a los 9 años de ese intento de diálogo se produjo la histórica batalla de Điện Biên Phủ, donde las tropas del Việt Minh derrotaron a los invasores franceses.
La Unesco destacó en 1999 el talante pacifista del pueblo vietnamita cuando reconoció a Hanói, capital de Vietnam, como Ciudad por la Paz, destacándola como la primera urbe de la región de Asia y el Pacífico en recibir esa distinción, un reconocimiento internacional que evalúa y premia resiliencia y compromiso. Los esfuerzos incesantes de la ciudad en la construcción y desarrollo urbano tras siglos de conflicto, simbolizando el anhelo de paz del pueblo vietnamita.
Precisamente, Hanói, la capital de Vietnam, había sido sometida a un intenso bombardeo en diciembre de 1972, durante 12 días y 12 noches, por centenares de aviones estadounidenses, incluyendo los gigantescos B-52 de 230 toneladas; sin embargo, entre escombros, las modestas baterías antiaéreas vietnamitas supieron neutralizar a las fuerzas invasoras, al derribar 81 aviones de última generación, incluyendo 32 B-52. Eran los años de Richard Nixon y Henry Kissinger.
Justamente, dentro de 10 días se cumplirán 54 años de un acontecimiento que conmovió al mundo, como fue el caso de la niña Phan Thị Kim Phúc, víctima de un ataque con napalm por parte de la aviación militar estadounidense.
Los fabricantes de basura mediática, en este caso, saben que “una fotografía dice más que mil palabras”. Han preferido las “sabias” palabras del nazi Josef Goebbels: “Una mentira mil veces repetida se transforma en verdad”.
Al final, la historia de la malograda Phan Thị en el bombardeo sobre la aldea Trảng Bàng, cerca de la frontera con Camboya, está viva porque, supuestamente, fue auxiliada por el “autor de la fotografía”, un reportero vietnamita de la agencia gringa de noticias The Associated Press (AP), Nick Ut, quien, presumiblemente, “se vio obligado a presentar su carnet de AP” para que atendieran en un hospital de la zona a la malograda niña.
Pero la verdad del rescate de Phan Thị Kim Phúc se ubicó en Cuba, donde lograron la recuperación total e inició una nueva vida de la niña, incluyendo su ingreso al sistema educativo de la isla, desde la secundaria y sus estudios universitarios. Pero Nick Ut nunca perdió de vista a Phan Thị, quien, tras pasar unas vacaciones escolares en la Unión Soviética, fue “rescatada” en Canadá, donde un avión cubano la trasladaba de regreso a La Habana. De tal manera que Nick Ut y la CIA “rescataron de las garras del comunismo” a la niña vietnamita para llevarla al “mundo libre”, donde hoy reside, convertida en embajadora de la Unesco.
La mediática estadounidense podrá escribir cualquier cantidad de sandeces sobre la niña del napalm y de cientos de víctimas afectadas por sustancias prohibidas, que aparecen en miles de fotografías que se pueden apreciar en el quinto piso del Palacio de la Independencia, hoy convertido en uno de los principales museos de Ciudad Hồ Chí Minh.
Pero allí está el supuesto registro gráfico de Nick Ut, quien nunca pudo demostrar haber sido de su autoría, porque otra gráfica lo ubica varios metros detrás del grupo de escolares que corren por una carretera, tratando de evitar la bola de fuego del napalm.
De ese acontecimiento han transcurrido 54 años. Todos los 8 de julio tratan de convertir a Phan Thị en víctima del comunismo y, por supuesto, no de los invasores estadounidenses que bombardearon a Vietnam con napalm y el agente naranja-dioxina, que afectó a más de cuatro millones de vietnamitas durante 10 años.
Consultas:
- L. B. Roa (27/05/2026). YouTube.
- L.T. Lan (2004). La Batalla de Dien Bien Phu en el cielo. Thế Giới Ed.
Compartir














