Caracas 29, de Mayo de 2026
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Caracas, una hechicera inolvidable | La sala de redacción

 

Por José Antonio Ramírez

29/05/2026.- La sala de redacción se ha convertido en una trinchera, ideales que no claudican ante el ímpetu imperial de asfixiar una nación entera, únicamente para doblegar un pueblo que se niega a vender su soberanía e independencia al psicópata, pretendido amo del mundo, Donald Trump.

Los cerebros de periodistas cuecen sus neuronas para dar respuesta inmediata y mantener informados a lectores ávidos de saber las últimas noticias en redes sociales. Total, un día más de estrés para un par de periodistas acostumbrados a salir extenuados tarde en la noche.

Al terminar la jornada, Erwin hace una propuesta a su colega Romel: “Vámonos pal´eje de Buen Vivir en la Plaza de los Museos, en Bellas Artes”. Él acepta, por supuesto; primero, van al apartamento de Erwin, que queda cerca de la oficina, para comer algo, acicalarse y ponerse a tono con la noche de rumba.

Es viernes y el cuerpo lo sabe; nada más reconfortante que tomarse unas chelas en un ambiente chill out, con chicas, buena música y, por supuesto, seguridad garantizada, pues muy cerca está un punto de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en el Teatro Teresa Carreño.

El par de periodistas al fin llega al lugar deseado; comienza la ronda de cervezas, hay mujeres por doquier, algunas toman y comparten entre amigas, otras prefieren la compañía del sexo opuesto; en resumen, un ambiente relajado que promete ponerse bueno en cuestión de horas.

Romel viene preparado, trae un blunt de cannabis de la mejor calidad, invita a su colega a fumar para olvidar el estrés, tener una conversa profunda y conectar con la buena vibra del ambiente nocturno. Saca el porro, todos los juguetes están listos: cerveza, snacks, música y dinero para la pachanga.

Entre tanto, ambos observan asombrados cómo una corte de chicos y chicas está fumando María sin problema. Les desconcierta el desparpajo del público y por ello resuelven retirarse un poco para sacarle dos patadas a ese blunt y prender el fuego.

De pronto, de la nada, los abordan dos funcionarios de la GNB, quienes de inmediato proceden a la requisa respectiva y con tono amenazante intimidan a los periodistas.

Romel, evidentemente incómodo, los increpa: “¿Por qué insisten en molestarnos y no le dicen nada a los demás? No hemos tenido ningún problema con nadie. Al contrario, decidimos alejarnos del gentío para fumar tranquilos y ahora ustedes vienen con su discurso represivo a tratarnos como malandros”.

Uno de los funcionarios enfadados les replica que está prohibido consumir droga en lugares públicos, ante lo cual les ordena entregar inmediatamente la vara o de lo contrario serán detenidos y puestos a la orden de la Fiscalía.

Erwin sonríe y les recuerda: “La última reforma al Código Orgánico Procesal Penal fue en el 2023 y contempla claramente que una persona puede portar hasta dos gramos de cualquier droga, si es de su consumo exclusivo. Por tanto, no puede ser detenido y menos procesado por ello”.

Los funcionarios estupefactos respondieron con altivez: "A nosotros nos importa un carajo. Esa vaina está decomisada y si no la entregan, los metemos presos y punto”.

Romel los observa muy serio y sella la discusión de manera tajante: “Si ustedes insisten en desconocer la ley, abusar de su autoridad y violar nuestros derechos, escriban en una piedra que los vamos a denunciar”, sentenció.

La noche termina fulminante para los dos; la vara quedó decomisada, los guardias los dejan ir con una advertencia. Romel mira a Erwin frustrado y afirma: Se acabó la rumba, vámonos al apartamento a ver Netflix; allá nos queda un gramo. Erwin lo mira triste y dice: “¡Olvídalo, esa vaina ya me la fumé yo!”.