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EEUU: los demócratas disputan el control del Senado al bloque de Trump

Elecciones de medio término estarán caracterizadas por el "voto castigo" este 03Nov

Una barrida demócrata produciría un gobierno dividido y una fase de mayor bloqueo legislativo.

02/11/26.- Los demócratas cierran este lunes 2 de noviembre sus actos de campaña esperando arrebatarle en las elecciones legislativas del martes el control del Congreso a Donald Trump, quien ya advirtió de que se convertirá en el "Señor Veto" si la oposición revierte su mayoría en Washington.

El martes 3 de noviembre se celebran elecciones en EEUU. En esta ocasión, los estadounidenses no votan para decidir quién ocupará la Casa Blanca, sino quién ocupará el Capitolio: se acercan las elecciones intermedias, reseñan medios internacionales. 

Asimismo, se celebran siempre exactamente a mitad de camino entre dos elecciones presidenciales. Los votantes de EEUU deciden quién les representa en la Cámara de Representantes y en el Senado, las dos cámaras del Congreso. Además, en algunos estados se decide quién será el gobernador o la gobernadora. Además de estas decisiones, que figuran claramente en la papeleta electoral, los votantes sirven como termómetro de las políticas del gobierno.

Las elecciones de mitad de legislatura son "a menudo un referéndum sobre el presidente y el partido que está actualmente en el poder", explicaba en 2022 J. Miles Coleman, analista electoral del Centro de Política de la Universidad de Virginia (EEUU.), antes de las últimas elecciones de este tipo. Si la gente está satisfecha, el partido del presidente obtiene mejores resultados. En cambio, si reina el descontento, los resultados son peores. Actualmente, los índices de aprobación del presidente Donald Trump se encuentran en mínimos históricos.


Lo que dicen las encuestas

Los sondeos finales colocan al Partido Demócrata en ventaja para las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre, con una probabilidad creciente de recuperar la Cámara de Representantes y una posibilidad real, de arrebatarle el Senado a los Republicanos. Aun así, las carreras decisivas permanecen dentro del margen de error y el resultado podría depender de unos pocos estados.

Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para desplazar a los republicanos de la mayoría en la Cámara Baja, que actualmente se reparte 218-214 a favor del partido del presidente Donald Trump.

Las proyecciones y encuestas nacionales favorecen a los demócratas: el promedio de RealClearPolling entre el 9 y el 30 de octubre les otorgaba 51,8% frente a 43,3% de los republicanos en la llamada “votación congresional genérica”, mientras que medios internacionales registraron ventajas demócratas de entre siete y once puntos.

Algunos modelos llegan más lejos: VoteHub calculaba, al 13 de octubre, una probabilidad de 84% de que los demócratas ganaran la Cámara, con estimaciones de que podrían capturar entre 12 y 25 escaños republicanos. Esto explica por qué las proyecciones más optimistas para el partido llegan a cifras cercanas a 240 bancas, muy por encima del umbral de 218 necesario para la mayoría.

Senado: ventaja demócrata

El Senado es más competitivo. Los republicanos parten con 53 bancas contra 47 demócratas, de modo que los demócratas también necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para alcanzar la mayoría.

Las encuestas finales de The New York Times/Siena muestran a los demócratas adelante en cinco de los siete estados bisagra y empatados técnicamente en otros dos. Las ventajas publicadas son: Michigan, 11 puntos; Texas, 7; Maine, 6; Ohio y Kansas, 5; Alaska, 2; e Iowa, 1.

La lectura más prudente es que sólo Michigan y Texas muestran ventajas fuera del margen de error; en las otras cinco contiendas los candidatos están estadísticamente empatados. El mapa es especialmente notable porque Texas, Kansas, Ohio, Alaska e Iowa son estados que los republicanos suelen ganar o donde defendían bancas, lo que amplió inesperadamente el campo de batalla demócrata.

Según información de medios locales, la afirmación de que los republicanos necesitan ganar cinco de las contiendas disputadas para asegurar 50 bancas y el voto de desempate del vicepresidente J. D. Vance no refleja el punto de partida actual. Con 53 senadores republicanos, el partido no necesita llegar a 50 para conservar el control: debe limitar las pérdidas demócratas a tres escaños o menos.

 Si los demócratas ganan cuatro bancas netas, obtendrían 51 escaños y la mayoría sin depender del voto dirimente vicepresidencial. Si la cámara quedara 50-50, el vicepresidente Vance sí resolvería las empates a favor de los republicanos, pero ese escenario exigiría que los demócratas ganaran exactamente tres escaños netos.

Estas elecciones renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 bancas del Senado. El resultado determinará si Trump enfrenta un Congreso dividido durante los dos últimos años de su segundo mandato o si los republicanos conservan el control legislativo.

Una victoria demócrata en la Cámara les daría presidencias de comisiones, capacidad de investigación y poder para bloquear o condicionar legislación y gastos. Si además conquistaran el Senado, tendrían mayor influencia sobre confirmaciones, presupuesto y sanciones, aunque seguirían necesitando mayorías amplias para anular un veto presidencial.

Repercusión geopolítica 

El impacto exterior sería significativo, aunque limitado por las atribuciones ejecutivas de Trump. Incluso con un Congreso demócrata, el presidente conservaría amplias facultades sobre diplomacia, operaciones militares, inmigración y aranceles.

Ucrania y Rusia: una Cámara o un Senado demócrata podría ejercer mayor control sobre la ayuda a Kyiv y promover sanciones más duras contra Rusia; sin embargo, cualquier nueva ley de asistencia seguiría necesitando acuerdo con la otra cámara y podría chocar con un veto de Trump.

Oriente Medio e Irán: los demócratas podrían usar el poder presupuestario para condicionar la asistencia militar o exigir mayor endurecimiento de las operaciones en la región. Según un estudio realizado por Reuters, indica que una mayoría demócrata podría incluso intentar limitar la ayuda militar a Israel, que ascendió a 3.800 millones de dólares en el último año fiscal.

Comercio y aranceles: el Congreso tiene autoridad constitucional sobre aranceles, pero ha delegado parte sustancial de esa potestad al presidente. Una mayoría demócrata podría abrir investigaciones, cuestionar medidas comerciales e intentar revertir aranceles específicos, aunque no eliminaría automáticamente los existentes.

OTAN y Europa: una Cámara demócrata ofrecería un contrapeso político más favorable a la asistencia a Ucrania y a la coordinación con los aliados europeos, pero no podría obligar a la Casa Blanca a cambiar su política exterior.

La campaña está marcada por la impopularidad de Trump, la preocupación por el costo de vida y el conflicto migratorio, tres temas que según Reuters están definiendo el voto. Los demócratas han hecho de la fiscalización del gobierno y la reducción del costo de vida sus principales banderas, mientras que los republicanos buscan proteger su agenda de recortes fiscales, mayor gasto defensivo y ajustes al gasto social.

La fragilidad republicana también se refleja en la estrategia de sus candidatos: una revisión de Reuters encontró que dos tercios de los republicanos en carreras competitivas se distanciaron de Trump en algún punto de política o minimizaron su vínculo con él.

Lo que queda en juego

El escenario central es una Cámara de Representantes con alta probabilidad demócrata y un Senado que puede inclinarse hacia cualquiera de los dos partidos según el resultado en Michigan, Texas, Maine, Ohio, Kansas, Alaska e Iowa.

Una barrida demócrata produciría un gobierno dividido y una fase de mayor bloqueo legislativo, investigaciones y negociación presupuestaria. Pero no revertiría por sí sola la política exterior de Trump: el presidente mantendría el veto, la dirección diplomática y amplias facultades ejecutivas en comercio, defensa e inmigración.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDADCCS