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Retina | Disolución del “nosotros”



Por Freddy Fernández

@filoyborde


26/10/2026.- Si alrededor nuestro giramos una piedra atada a una cuerda, la cuerda ejerce una fuerza hacia adentro. Es fuerza centrípeta, busca el centro. Si la soltamos, la piedra se dispara. Es fuerza centrífuga, huye del centro. También es así en política.

En el siglo XX, la política fue centrípeta. Su herramienta era la estadística. Procuraba conocer al votante medio. Los partidos competían por el centro y buscaban coaliciones. El programa importaba porque había que convencer a la mayoría. La estadística obligaba a hablarle a la mayoría y a construir un "nosotros". Hoy la herramienta es el algoritmo y se apunta a individuos. No dice "el votante medio", dice “este perfil reacciona a este mensaje".

Las plataformas digitales no son para informar, sino para maximizar el enganche, “engagement” le llaman. El tiempo que una persona se queda en la pantalla. El enganche es mayor con emociones intensas (ira, miedo, indignación), no con razón ni verdad. Su resultado es centrífugo. No busca el centro. Inflama extremos y los suma. A los animalistas se habla de derechos de los animales y a los cazadores, de tradiciones de caza. Explota la rabia de cada grupo y lo suma.

La estadística produce un colectivo, el algoritmo produce sujetos aislados en su “realidad”. La estadística era moderación, el algoritmo premia la radicalidad. La estadística construía esfera pública. El algoritmo la disuelve.

El algoritmo no es neutral ni democrático. Está controlado por actores privados con intereses comerciales y políticos.

Es por eso que urge democratizar la tecnología. Se requiere control democrático de los algoritmos. Sin ese control, la política algorítmica es siempre oligárquica. No se puede apostar solo a la razón. La infraestructura que organiza la experiencia individual está diseñada para la ira, no para pensar.

No demonizo la tecnología ni idealizo lo anterior, la estadística produjo manipulaciones y reducciones, pero su lógica de promediar y buscar factores comunes era más compatible con la democracia. El algoritmo personaliza y radicaliza. Es compatible con el mercado y con el autoritarismo. Recuperar la política centrípeta no significa volver al siglo XX, sino inventar instituciones, medios y tecnologías que vuelvan a producir un "nosotros". Se requiere de un algoritmo democrático y constructor de democracia. Sin el "nosotros" la democracia y la política son imposibles. Lo que queda es la guerra.