Araña feminista | Camarada Cilia
Por Alejandra Laprea
06/10/2026.- Escribir en Google "Cilia Flores" es abrir una galería de entradas que reproducen lo que una y mil veces se dice de las mujeres en la política, sobre todo desde las derechas. Resulta impresionante cómo la narrativa machista y facha no se hace ni el más mínimo refresh. Desde Cleopatra, a la cual el Imperio romano tachó de seductora caprichosa; Ana Bolena, a la que llamaron bruja; y pasando por la "meretriz del Libertador", Manuela Sáenz, llegamos hasta nuestros días, en los que nos siguen llamando locas, p… y manipuladoras. Ponen en tela de juicio no solo nuestro accionar como políticas, sino también nuestra humanidad y feminidad. Dilma Rousseff o Cristina Fernández podrían escribir libros y libros de cómo la pugna política va mucho más allá del ámbito para enconarse contra la familia, los amigos, etc.
Las mujeres que hacemos política, desde lo comunal hasta lo internacional, nunca somos lo suficientemente femeninas o sumisas; siempre somos demasiado agresivas o ambiciosas, porque cuando se trata de atacar a una mujer en la política, para la derecha todo se vale.
Y aquí estamos, otra vez, viendo cómo a la camarada Cilia el algoritmo, los dueños de las redes sociales y los medios digitales la tildan de "mano oscura que movía los hilos del poder". Sí, una frase cliché salida de una mala telenovela repetida miles de veces de diferentes formas en titulares, cuerpos de noticias, en videos graciosos de TikTok y en sesudos análisis.
Todo esto, lectoras y lectores, es un ejemplo más de la violencia política basada en el género, una de las primeras formas de violencia contra las mujeres, visibilizada por los feminismos.
En el 1.er Encuentro de Feministas de América Latina y el Caribe, celebrado en Bogotá, en los años ochenta del siglo XX, cuando los pueblos y, especialmente, las mujeres en Nuestra América hacíamos frente a la larga noche neoliberal, se propuso un día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, en específico contra la violencia política hacia las mujeres. Así, se escogió el 25 de noviembre en honor a Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, quienes fueron encarceladas y torturadas hasta la muerte por el dictador Trujillo en República Dominicana.
Han pasado más de cuarenta años de lucha y aún seguimos viendo casos como el de Cilia Flores, política venezolana secuestrada por una potencia extranjera que enfrenta cargos ante un juzgado sin jurisdicción y una estructura judicial sin autoridad. Con Cilia, todas las mujeres venezolanas estamos enfrentando la disciplina social que busca que nos callemos y que nos quedemos quietas. Quieren silenciar las voces de la mitad de la población, limitar el acceso al espacio público a las mujeres y reducir nuestra representación en la política a los roles impuestos por el patriarcado. Mujeres como Cristina Fernández, Dilma Rousseff o Cilia Flores no entran en los moldes de roles impuestos. Por eso, el sistema las demoniza.
A Cilia se le imputan los mismos cargos que al presidente constitucional Nicolás Maduro; no tuvieron ni tiempo de inventarle otros.
Los únicos hechos sobre la vida política de Cilia Flores son los siguientes: es una abogada que participó activamente en la defensa del comandante Chávez y, por lo tanto, es CHAVISTA —así, en mayúsculas, como lo ponen en CNN—. Participó en las creaciones del Movimiento Quinta República (MVR), de los Círculos Bolivarianos y del PSUV, partido del que fue vicepresidenta. Dentro del aparato de Estado, se dedicó a ejercer desde las leyes: fue diputada a la Asamblea Nacional por tres períodos y constituyentista, además de la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional y la Procuraduría de la República. Hay que remarcar que Cilia Flores ha sido, sobre todo, militante revolucionaria; por esto no es la primera dama, sino la primera combatiente.
Hoy Cilia sobrevive a un secuestro donde le golpearon la cabeza, infligiéndole una herida que requirió veinte puntos; a una prisión por razones políticas, donde la tuvieron en aislamiento los tres primeros meses y ahora la tienen en hacinamiento en una celda con otras cuarenta reclusas.
A la militante y diputada Cilia Flores, con setenta años de edad, estas condiciones de prisión le han agravado problemas de salud preexistentes, como el asma, y provocado otros como la gastritis y el reflujo. Su peor cuadro médico es el prolapso de la válvula mitral, que le causa arritmias cardíacas y asfixia. En total, ha perdido más de once kilogramos desde el inicio de su secuestro.
Los Estados Unidos no garantizan una asistencia médica adecuada y oportuna para la camarada, y es por esto que su defensa ha solicitado, por razones humanitarias, un régimen de casa por cárcel, el cual la Fiscalía norteamericana solicita con vehemencia que se le niegue.
Este 8 de octubre, Alba Movimientos llama a la movilización en todo el mundo por la liberación del presidente Maduro y, especialmente, de la camarada Cilia Flores. Desde Ciudad CCS estaremos transmitiendo el foro "Cilia Flores y el ímpetu de las mujeres revolucionarias" para analizar las violencias políticas sufridas por las mujeres en revolución y nuestras resistencias. Las coordenadas del evento serán el día jueves 8 de octubre, a las 10 a. m., en la redacción de Ciudad CCS, con retransmisión por sus redes.
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