Quito enfrenta un golpe al bolsillo mientras el consumo se desploma
Los ciudadanos aseguran que el salario no alcanza y enfrentan grandes niveles de desempleo
02/10/26.- En los principales mercados de Quito-Ecuador, el aumento sostenido de los precios ha convertido la compra de alimentos básicos en una carrera contra el presupuesto familiar. La carne, el pollo, los huevos y las hortalizas registran incrementos que reducen la capacidad de compra de los hogares y dejan al salario básico de 482 dólares cada vez más lejos de cubrir las necesidades de una familia de cinco integrantes.
La situación ya se refleja en los mercados. Consumidores aseguran que han tenido que reducir sus compras hasta en la mitad, mientras los comerciantes enfrentan una caída en las ventas y advierten que la crisis está modificando los hábitos de consumo: las familias compran menos, sustituyen productos y priorizan únicamente lo indispensable, informan medios locales.
Un salario que pierde capacidad
El problema no se limita al precio de los alimentos, sino a la pérdida constante del poder adquisitivo. Aunque el salario básico permanece fijo, el costo de la canasta familiar continúa aumentando, lo que obliga a los hogares a destinar una mayor proporción de sus ingresos a la alimentación.
La brecha entre los ingresos y los gastos expone una contradicción que golpea especialmente a las familias de menores recursos: trabajar ya no garantiza cubrir de manera suficiente las necesidades básicas del hogar.
Diésel, inseguridad y escasez
La situación económica y social de Ecuador durante el gobierno de Daniel Noboa refleja la acumulación de problemas estructurales que afectan directamente a los hogares y, especialmente, a los comerciantes. El encarecimiento de los productos no puede atribuirse a una sola causa, responde a la interacción entre la eliminación o reducción del subsidio al diésel, la inseguridad en las rutas y la escasez agrícola nacional.
Los comerciantes atribuyen el encarecimiento a varios factores que se acumulan sobre la cadena de distribución. Entre ellos mencionan la eliminación del subsidio al diésel, que eleva los costos de transporte; la inseguridad en las rutas, que encarece y dificulta el traslado de productos; y la escasez agrícola nacional, que reduce la oferta y presiona los precios al alza.
📺#NotaDelDía | Las familias y los comerciantes de los principales mercados de Quito advierten un incremento en los productos de la canasta básica. El salario básico no alcanza señala la ciudadanía, mientras los comerciantes alertan que las ventas han disminuido.… pic.twitter.com/W9F4gUIjei
— Radio Pichincha (@radio_pichincha) September 30, 2026
El impacto termina trasladándose al consumidor, que paga más por productos esenciales, mientras los vendedores también afrontan mayores gastos y una menor demanda. El resultado es un mercado tensionado en el que pierden tanto las familias como los pequeños comerciantes.
Más presión
A este escenario se suman las anomalías climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. Los comerciantes anticipan nuevos aumentos durante las próximas semanas, especialmente en productos agrícolas cuya producción y transporte pueden verse afectados por las condiciones meteorológicas.
La advertencia agrava el panorama, sin medidas concretas para contener los costos de distribución, garantizar el abastecimiento y proteger el ingreso de los hogares, la crisis seguirá trasladándose directamente al plato de las familias.
En el plano político, las medidas económicas pierden legitimidad cuando la población percibe que los costos se distribuyen de manera desigual. La ciudadanía puede aceptar ajustes si observa resultados concretos, transparencia y protección para los grupos vulnerables. Sin embargo, si el sacrificio recae principalmente sobre trabajadores, campesinos, transportistas y consumidores, mientras persisten la corrupción y la inseguridad, aumenta la conflictividad social.
CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS
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