Inteligencia Artificial en el Arte ¿aliada técnica o amenaza creativa?
El vacío legal de la IA pone a prueba los derechos de autor de los creadores venezolanos
26/08/26.- Desde la llegada de la Inteligencia Artificial Generativa (IAG) se ha evidenciado un profundo impacto de la misma en el arte moderno, trayendo consigo múltiples debates, desde cómo se integra en el proceso artístico, la recepción del público a las obras creadas con IA y las dudas morales que deja debido a su tendencia por evadir las normas de propiedad intelectual.
A lo largo de estos últimos años ha surgido una extensa variedad de herramientas de IA generativa que cambian la manera en que se producen contenidos, esto debido a su capacidad para crear imágenes a raíz de un “Prompt”, un texto/instrucción/pregunta que se envía a la IA para indicarle qué tarea realizar, qué tono y qué formato usar.
Es de este modo en que, con tan solo unos pocos minutos, estas herramientas son capaces de realizar imágenes complejas desde cero, sin embargo, esta misma velocidad plantea un dilema crucial a tratar: ¿Dónde queda la autenticidad y la protección de los derechos de autor?
A partir de este punto de partida, se examinarán sus aplicaciones válidas en la producción artística, las malas prácticas éticas que vulneran el oficio, el debate sobre la validez estética de las obras sintéticas y la respuesta del marco legal venezolano e internacional frente a los derechos de autor.
¿Es posible usar la IA en el arte?
“Las herramientas están para utilizarse”, es lo que suele decirse cuando se toca el tema de su uso en la expresión visual hoy en día, y ciertamente, aunque muchos señalen que su presencia amenaza la misma, he de tener en cuenta que lo mismo se decía en el siglo XIX con la llegada de la fotografía, viéndose como una amenaza para la pintura, o cuando el cine prometió la muerte del teatro en el siglo XX.
En ambos casos resultó ser todo lo contrario, puesto que ambos métodos trajeron consigo nuevos movimientos artísticos, esto según el profesor del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Rutgers, Ahmed Elgammal.
Lejos de erradicar la creación humana, estas herramientas han comenzado a integrarse en las dinámicas profesionales como un complemento técnico y no necesariamente como un sustituto del artista, permitiendo que el arte se expanda y transforme los procesos creativos.
Autores venezolanos que han experimentado con la IA
Actualmente, múltiples autores venezolanos han jugado con esta herramienta para integrarla en sus obras, desde fotógrafos convencionales hasta artistas contemporáneos, tales como: Sebastián Llovera, Ricardo Arispe o Darwin Enríquez, cada uno utilizando la IA de diferentes maneras sin dejar a un lado su visión humana.
En su obra Looking for a Venezuelan Futurism, Llovera plantea mediante el uso de LoRAs y Runway una intersección entre el ritual, la resistencia cultural y la memoria generada por IA, en esta pieza se utilizaron imágenes y videos documentados por el artista para que a propósito, la IA las malinterprete y moldee, “Se utilizó como traductora, como disruptora y plantea una visión futurista caribeña arraigada a la memoria cultural”, refiere la página oficial del autor.
En el caso de Arispe, es un fotógrafo egresado como analista de sistemas de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), utilizó la IA en su obra “Paisaje Expandido Botanik”, donde propone una forma de entender cómo la naturaleza, la tecnología y el ser humano colaboran y coexisten, para ello, captó distintas estaciones meteorológicas para registrar los cambios biológicos y los procesó mediante algoritmos de IA.
Finalmente tenemos al tatuador Enríquez, quien encontró en la IA una manera de llevar su arte a otro nivel, señaló durante una entrevista ofrecida a Voz de América que utilizaba esta herramienta como fuente de referencia, la cual luego modifica a su gusto para darle su estilo característico.
“Creo que la tecnología es una aliada del arte, siempre y cuando se use con criterio y respeto, (…) lo que sí sé es que siempre voy a seguir buscando la excelencia y originalidad en mi arte”, declaró el artista.
Sin embargo, esta relación ética e híbrida con la tecnología no es la norma en el mercado global, mientras estos creadores utilizan la IAG a partir de insumos propios y conceptos claros, la democratización desregulada de estas herramientas ha dado paso a un ecosistema de malas prácticas que vulneran directamente los derechos de la comunidad artística.
Legislación Venezolana actual sobre los derechos de autor
Entre las capacidades que poseen los sistemas de la IA, se encuentra su manera de emular los estilos de grandes genios y autores, por lo que están en constante entrenamiento con vastos conjuntos de datos de arte existentes sin reconocimiento o autorización de los titulares, lo que ha encendido las alarmas en la comunidad artística global.
En Venezuela, la protección de las obras recae en la Ley Sobre el Derecho de Autor de 1993 y en la gestión del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI), sin embargo, la presencia de la IA ha generado debates tanto para la legislación venezolana e internacional, las cuales deben adaptarse a esta nueva tecnología.
Al revisar los artículos referentes al tema y consultar con miembros del SAPI, se encuentra que actualmente no existen mecanismos para regular o procesar la creación mediante IA, no obstante, los Artículos 41 y 42 establecen el derecho exclusivo del autor a autorizar la reproducción de su obra y a autorizar cualquier transformación o adaptación de la misma.
Por lo que, en cierto sentido, sigue siendo una vulnerabilidad a la propiedad intelectual a través del uso no consentido de insumos artísticos para entrenar algoritmos.
Esta necesidad de actualización jurídica ya ha sido expuesta por los propios gremios culturales del país, durante la 20ª Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven), la Asociación Nacional de Autores Cinematográficos (ANAC) instó al Estado venezolano a legislar sobre la materia.
En dicho foro, el abogado y profesor universitario Roberto Azuaje advirtió sobre los riesgos del vacío legal frente al uso no autorizado de la imagen y el trabajo de los creadores en producciones generadas por IA.
Azuaje enfatizó que, si bien la tecnología es una herramienta irreversible que no se puede eliminar, resulta urgente regularla para proteger los derechos de los trabajadores culturales y salvaguardar la diversidad creativa frente a la producción automatizada en serie.
Protección de la propiedad intelectual internacionalmente
Si bien en Venezuela aún no existe un mecanismo para afrontar el problema que presenta la IAG ¿qué nos dice el plano internacional?, el debate se sostiene, lo que ha permitido que salgan a la luz los primeros marcos regulatorios judiciales con respecto a estas tecnologías.
La Unión Europea fue la primera en ofrecer un marco regulatorio con la Ley de Inteligencia Artificial, aprobada en el año 2024, la cual obliga a los desarrolladores de modelos de IA generativa a ser transparentes, exigiéndoles publicar resúmenes detallados de todos los datos, textos, libros, imágenes o canciones utilizados para entrenar sus algoritmos, lo que permite a los artistas, escritores y editores comprobar si su trabajo fue usado sin su consentimiento.
Por el lado de los Estados Unidos, la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos, determinó en julio de 2024 que las obras creadas exclusivamente por inteligencia artificial sin intervención humana significativa no pueden recibir protección de derechos de autor, puesto que un prompt no es suficiente para realizar reclamos sobre un producto final.
Sin embargo, la misma también especifica que, si una persona modifica el material de la IA, lo edita o combina con elementos generados con su propia autoría, sí es posible registrarla.
Cabe destacar que estas leyes hallan sus bases en el Convenio de Berna, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), pese a que su redacción ocurrió antes de la existencia de la IA (1886), la misma establece que la protección del derecho de autor requiere una creación intelectual humana.
¿Es o no es "arte"?
“Si un tonto copia exactamente una fotografía, le sale una tontería, si Dalí copia fielmente una fotografía, le sale un Dalí, la personalidad es absolutamente imposible de evitar”, estas palabras dadas del pintor español, Salvador Dalí, encajan perfectamente con el debate sobre la inclusión de la IA en la creación visual.
La cita recuerda que el poder de la identidad por encima de la repetición sin intencionalidad o “sin alma”, dejando en claro que la verdadera creación requiere una visión humana que ningún algoritmo podría realizar por sí solo.
La IA en las artes visuales no debe prohibirse, pero su adopción exige etiquetado transparente, ética en las bases de datos de entrenamiento y protección a los creadores, además, al evaluar el tema con atención vemos que existe una necesidad real por actualizar y adaptar la legislación nacional de propiedad intelectual para proteger los artistas frente a la falta de mecanismos que la regulen.
HÉCTOR RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS
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