Caracas, 09 de julio 2026
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Neuroplasticidad: Familias hackean el trauma y reconstruyen La Guaira

A través de la Organización para la Resiliencia, Dignidad Humana y Hábitat Sostenible

Hernández y Sánchez explicaron la puesta en acción de esta labor tan noble.



09/07/26.- En la línea costera de La Guaira el doble terremoto pretendió dejar un paisaje de parálisis y lamento, pero el escombro no se está barriendo, se está transformando en el kilómetro cero de una revolución capitaneada por el poder comunitario.

Este giro de guion tiene protagonistas en la Asociación Cooperativa de Familias, Mujeres y Desarrollo Sostenible (Asofamdes), bajo el proyecto de Organización para la Resiliencia, la Dignidad Humana, el Bienestar Integral y el Hábitat Sostenible con Enfoque de Género y Generacional, cuyo eje central son las familias que transitan de víctimas del terremoto a diseñadoras, constructoras y administradoras, es decir, transitan de la emergencia hacia la autonomía económica.






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La iniciativa no se ha limitado a coordinar el levantamiento de techos, sino que se está fundando en pleno epicentro de la catástrofe un "hub" científico de ecosistema, neuroplasticidad y resiliencia productiva. Este centro de innovación ya no es un plano en el papel, sino que está operando activamente a lo largo de un corredor territorial de cuatro frentes neurálgicos que abarcan desde Catia La Mar hasta el eje costero guaireño.

"Estamos ya trabajando en cuatro zonas desde la parroquia Carlos Soublette y el urbanismo Hugo Chávez, en Catia La Mar, hasta Macuto y Tanaguarena en La Guaira.Tenemos a los líderes comunitarios que están al pie de cañón con las 120 familias; y tenemos los diferentes especialistas como psicólogos, antropólogos, trabajadores sociales y sociólogos, que de la mano estamos desarrollando este método donde la víctima no es el elemento de investigación sino es el que acciona", explicó Rosana Sánchez, presidenta de Asofamdes.

Para que esta red territorial funcione y transforme la realidad de las familias se estructuró el proyecto en un engranaje metodológico que se replica en cada una de las cuatro comunidades en cuatro fases a saber: la reestructuración (estabilización emocional y física); la organización de las familias y los comités (estructura social); resiliencia productuva ( activación económica y neuroplasticidad); y la autoconstrucción y diseño del espacio (materialización física).


Explicaron que a través de la neuroplasticidad el cerebro crea nuevas rutas neuronales.



"El punto de partida en cada sector, antes de tocar un solo bloque es la intervención del entorno mental de los afectados. Se trabaja en la fase de la contención con círculos de escucha, en la contención del estrés postraumático y el shock inicial preparando el terreno cognitivo", puntualizó Sánchez, magíster en Ecología del Desarrollo Humano.

Asimismo, bajo la guía sociológica, la estructura de Asofamdes se despliega en comités sectoriales. Es la parte donde se activa la toma de decisiones democráticas y se distribuyen los roles técnicos, transformando la masa afectada en un tejido social organizado.

"Es así, en esta fase trabajamos directamente en la actvación de la estructura social que dará forma y desarrollo al proyecto desde su propio espacio, corrigiendo errores y transformando su realidad viendo el porvenir en el ecosistema social y económico", acentuó el sociólogo Fidel Hernández.

Explicó que a través del "hub" científico se entrena a las familias en nuevas matrices de producción económica local y bioproducción. "El aprendizaje de estas actividades fuerza el cerebro a crear rutas sinápticas (neuroplasticidad), sustituyendo la narrativa de víctima por la de productor sostenible", indicó Hernández.

En la última fase del método sociológico –dijo Sánchez– las familias ya rehabilitadas, organizadas y productivas, ejecutan la edificación sismorresistente y el codiseño de su entorno habitable, adaptando la arquitectura al ecosistema de la costa. 

La genialidad de las cuatro etapas es que respeta los tiempos biológicos y sociales. "Si pasas directo del desastre a la autoconstrucción sin pasar por la rehabilitación y la organización, construyes paredes físicas sobre mentes que siguen agrietadas. Por eso nuestra primera acción es levantar el trauma masivo", advirtió la especialista en desarrollo humano.


La doctora Sánchez explicó que el cerebro cambia cuando cambia lo que hacemos con las manos.



Monitorear este comportamiento en contextos diversos como los bloques del urbanismo Hugo Chávez, la densidad de la Carlos Soublette o los sectores de Macuto y Tanaguarena provee una data valiosísima sobre la adaptabilidad y el desarrlollo de estos individuos dentro de su entorno. 

En este contexto, Fidel destacó el impacto de la tercera fase y el rol de la cooperativa en el territorio: "Asofamdes representa el motor ideal porque su columna vertebral son las mujeres y el desarrollo sostenible. Al articular comités específicos en estas cuatro zonas, garantizamos que la resiliencia productiva responda a las necesidades de cada comunidad. No necesita lo mismo el sector pesquero que el comercial, entonces con el hub descentralizamos el conocimiento".

A su vez, Rosana nos explicó que el cerebro cambia cuando cambia lo que hacemos con las manos. "En el hub, el entrenamiento mental ocurre programando el sistema de autogestión, analizando el impacto ecológico de los materiales y creando cadenas de valor productivo. Las mujeres lideran ese cambio de cableado creando con sus manos, de costa a costa", expresó sonriendo con satisfacción.

Este proyecto venezolano es la prueba viviente de que la ecología del desarrollo humano, el enfoque de género y la organización sociológica pueden transformar una población vulnerable en un nodo de vanguardia productva y resiliencia biológica. 

Al ponerse el sol sobre el Caribe, las luces alumbran la reconstrucción de La Guaira, pero más allá, iluminan el nacimiento de una nueva forma de entender la mente, la ciencia y la supervivencia humana.


SABINA DI MURO / FOTOGRAFÍAS BERNARDO SUÁREZ / CIUDAD CCS