Caracas, 06 de julio 2026
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Misión española: el lenguaje del abrazo en el parque del Este

Un contingente de médicos atiende a los venezolanos en el corazón de las carpas de campaña


Al entrar al parque las personas se anotan en una lista para ser atendidos.



06/07/26.- El parque Generalísimo Francisco de Miranda, ese pulmón vegetal que los caraqueños insistiremos siempre en llamar parque del Este, que suele ser el refugio de fin de semana para ir a ver las ardillas, caminar bajo las sombras de los caobos o perder la mirada en el lago de los botes, es hoy, a 12 días del doble terremoto que resquebrajó la geografía del centro del país, una trinchera de solidaridad.

Entre la vegetación de la entrada del parque resalta el campamento impecable de carpas blancas con verde y alta resistencia. Es el despliegue de la misión humanitaria española, liderada por la Unidad Militar de Emergencia (UME) y los equipos del sistema de respuesta START (los conocidos chalecos rojos de la Cooperación Española).  En este rincón el apoyo de España hacia Venezuela en este momento tan doloroso se siente como un lenguaje de abrazos. 

La jefa de la misión, Pilar Baselga, nos explicó que se trata de un hospital de campaña de tipo 1, es decir, que no cuenta con hospitalización, pero que funciona para consultas de diferentes especialidades. "Tenemos ginecología, pediatría, consultas externas, traumatología, psicología y psiquiatría, hay laboratorio y rayos X para poder hacer placas".

Pilar Baselga explicó que cualquier caraqueño puede ser atendido en el parque.


Cruzar ese perímetro de la misión española es entrar donde se disuelve una disciplina milimétrica. Las plantas eléctricas alimentan los sistemas de climatización que mantienen el aire frío y fresco dentro de las estructuras inflables. Allí se sientan los pacientes para recibir una atención primaria con un acompañamiento psicológico.

"No hemos descansado desde que llegamos aquí el sábado 4 con la autorización, por su puesto, del Estado venezolano, y hemos tenido a muchas personas afectadas por el terremoto, sobre todo personas que buscan también un aliento, un espaldarazo, un abrazo, es decir, es importante tratar la parte emocional", nos dijo la directora Miriángel Comino.

Los médicos y enfermeros españoles trabajan codo a codo con personal sanitario venezolano, desde las 7:00 de la mañana hasta las 7:00 de la noche, atendiendo diferentes casos, no solo de los afectados por el doble sismo provenientes del estado La Guaira, sino también a los caraqueños de distintas parroquias que acuden al parque en busca de ayuda y atención.

"Cuando levantamos estas estructuras en menos de 48 horas, sabíamos que veníamos a una situación límite", relató visiblemente afectada Mariángel. "Estamos en momentos en que nos encontramos con un paciente que necesita apoyo moral y le sacamos una sonrisa, ese segundo justifica tanto entrenamiento y el viaje transatlántico", acentuó.

Las personas acuden a una revisión integral de su salud en este hospital de campaña.


En las carpas destinadas a la atención materno-infantil y el soporte psicológico, los chalecos rojos despliegan una labor que va más allá de la medicina: atienden el trauma invisible, el miedo a volver a entrar en una casa, el llanto contenido de quien lo perdió todo en menos de tres minutos, o el temor a volver a sentir una nueva sacudida bajo los pies.

La logística española es una danza constante de organización, mientras un enfermero descarga cajas de suero y antibiótico de un contenedor, una enfermera calma con voz suave a una anciana caraqueña que llegó pidiendo ayuda por problemas respiratorios. Ella no quiere soltar su cartera y tampoco deja que le toquen su cuarzo morado que guinda en su cuello. "Estoy ahogada, hija", me dijo asegurando llegar de un edificio de Los Palos Grandes. "Sí, vengo desde allá caminando".

Sin duda, la presencia de la misión genera una simbiosis commovedora con los ciudadanos, que golpeados por los cuatro costados, pero nunca indiferentes, se acercan a las rejas del parque hasta ofreciendo café y arepas a los médicos hispanos. "Cambur, agua fría, un cafecito, una empanada, pero ellos nos dicen que tienen todo, pero sabes como somos los venezolanos", expresó Arturo López.

Cae la tarde y la silueta de las carpas cambia por la caída del sol bajo la mirada imponente del Waraira Repano (anteriormente Ávila) que se levanta frente al parque. En este lugar, transformado en hospital de emergencia tras la tragedia del pasado 24 de junio, queda una sola prueba viviente y es que en momentos que tocan la sensibilidad humana, la solidaridad es lo único que permanece firme sosteniendo el peso del mundo.

La atención prestada es de primera mano.


Personal español atiende con mucha humanidad a quienes asisten en busca de ayuda.


SABINA DI MURO / FOTOGRAFÍAS: JAVIER CAMPOS / CIUDAD CCS