J. BERNARDO GÓMEZ
@JOTAGOM
La temporada decembrina suele ser un período durante el cual la mayor parte de la población dispone de recursos monetarios adicionales, que invierte en adquirir bienes para el hogar, obsequios para familiares y amigos, y en oportunidades los emplea en sana diversión. También le permite afianzar la cristiana tradición del generoso “regalo del Niño Jesús” a los más pequeños, y compartir en familia la mesa plena de multisápidas comidas y espirituosas bebidas. La Navidad es un período donde reina la alegría, el entusiasmo, la unión y la generosidad.
Hace una década nos tocó padecer la Navidad. Los sabiondos gerentes de nuestra principal industria, en conchupancia con las cúpulas empresariales y sindicales, con los propietarios de medios, y con los politiqueros, de vieja y renovada estirpe cuartorrepublicana, resolvieron sacrificar nuestra Navidad. Cerraron sus emporios comerciales, encadenaron sus propagandísticas estaciones audiovisuales e impresas, impidieron a los trabajadores cumplir con sus tareas, cerraron la llave del gas, vaciaron los tanques de combustible y hasta acabaron con la pelota. Despreciaron y subestimaron el ingenioso poder creativo del pueblo, que sin gasolina ni cerveza, sin Niño Jesús ni cena navideña, se mantuvo resteado con Chávez.
La cruz avileña, encendida en esta época, es una absurda costumbre, sólo justificable en situaciones como las de aquel diciembre de 2002. Asociado al cristianismo desde el siglo IV, el símbolo de la cruz representa dolor y sufrimiento, más acorde con el período de la Semana Santa. En el antiguo imperio romano se le identificaba con el máximo castigo para los peores criminales, señal de la mayor humillación. En la Edad Media, “los cruzados”, en nombre del Papa y de la Iglesia de Cristo, perseguían, sometían y asesinaban a los “infieles”. También, con la espada y la cruz, los conquistadores españoles llegaron a nuestras tierras para someter y humillar a sus originarios pobladores. En fin, la cruz no puede representar el verdadero Espíritu de la Navidad, que es alegría, parranda, convivencia, generosidad y amor.
En tiempos de revolución, el símbolo de la cruz debe ser reemplazado por el de una gran estrella bolivariana de cinco puntas, que se ilumine en temporada navideña desde ambos flancos de nuestro Guaraira Repano, así con G, de La Guaira y el Guaire, rendidos a sus pies. Una estrella que brille bajo el límpido cielo decembrino, es mejor símbolo para anunciar el nacimiento, no sólo de aquel prodigioso niño, sino también de una nueva era de paz y bienestar. Una estrella que nos recuerde que nunca más se saboteará la Navidad de los débiles, ni volverán los que intentaron crucificar la esperanza del Pueblo.
04/12/12
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Olvídense de la novela de Sartre. Se trata de algo más rancio y gástrico: eso que Radonski dijo sentir al escuchar la grabación que hoy empalaga a los medios. Extraña que tan delicado estómago no haya regurgitado con la conversa del padre de un candidato que pide dinero en efectivo. Impresiona que el cheque de Pdvsa para fundar su partido no lo haya laxado. Pasma que envíe documentos forjados de la FANB sin tener reflujos, cólicos ni esos pruritos duodenales llamados escrúpulos.
23/05/13.-FELIPE FIGUEROA
PABLO FERNÁNDEZ
RONALD MUÑOZ
SIMÓN ARRECHIDER
SERGIO RODRÍGUEZ GELFENSTEIN
CÉSAR SOLÓRZANO
RAFAEL S. CHACÓN G.
SANTIAGO DÍAZ
RODOLFO PORRAS
GERMÁN SALTRÓN NEGRETTI
NEIRLAY ANDRADE
HUMBERTO MÁRQUEZ
La navidad del 2002 tiene dos lecturas: una alude al crimen de lesa humanidad cometido por los horribles meritócratas de la vieja PDVSA, los adecos, justicieros,copeyanos y empresarios jerarcas de la iglesia católica que endijeron dicho crimen y el pueblo venezolano que los derrotó sin mas armas que su patriotismo, su conciencia y su valor inestimable.