HUMBERTO MÁRQUEZ
Tuve que llamar a Víctor “Urgente” para que me dijera el nombre real de el “Largo”, un camarada guerillero de los presos del Cuartel San Carlos, hermano querido, llave del otro pana Paul del Río, de quién quería saber su estado de salud a fin de contar esta historia a propósito de un episodio que casi me cuesta la vida. Hace un par de años tal vez, llamé a Paul, mi pana pana, hermano, tío, primo y jefe, –a él debo jalarle bolas porque cada vez que nos “rascamos” me saca una pistola, amenazando con pegarme un tiro por realengo y fumón–. El cuento es que lo llamé la noche antes de su operación de columna y discretamente le pregunté con pena, desde cuando había dejado de beber y el muy militante de nuestras aventuras y desventuras, me dijo que se estaba tomando un ron. Solo me quedo decirle, “así es camarada, a la hora del tackle uno debe morir con las copas puestas”.
Mi angustia era que si iba a escribir esta crónica, mi hermano estuviera mal o en terapia intensiva tal vez, pero que va, ya me enteré por el Largo, que está de lo mejor y le mandé a decir que le tengo una flor de caña 18 años que me traje del Norte. Mi duda era porque el celular de Paul no respondía y por eso llamé al Urgente, de quien tampoco recordaba su nombre, para preguntarle el nombre de el Largo a quien si tengo guardado por su denominación de origen. Iba él, el Urgente, en un bus cargado de comunistas por alguna montaña de Lara a ir a debatir el tema de las comunas y tampoco recordaba el nombre real de el Largo, hasta que un guerrillero de aquel bus libertario le dio la flecha roja de Idulfo.
Todo vino al caso porque al fragor de un ataque viral que he combatido con jengimiel y ron, ya se me quitó la tos, pero el peo es la voz, me he sentido al borde de la muerte y así las cosas me puse a cocinar un asado negro, camarones con mango, curry y coco para Alejandra Virginia y Eddy, sobrinos de la casi viuda. Cuando fui a revisar la yuca y echarme un palo, la llama de la yuca estaba como apagadita y cuando le di al botón, cayó y en el hueco sólo había fuego. De la cagazón ni hablar, salí corriendo a buscar a Rosa, la conserje, pero ya nuestro roommate Marcel había cerrado la llave del gas. Mañana vendrán los bomberos.
Vaya esta historia en homenaje a los muerticos, incluida mamá otra vez, pero en especial a Julián José, mi pana del alma que continuo llorando todavía, a pesar que el velorio formal sigue latente por una flaca perversa, Vanessa por demás señas, que no quiere aparecer. Un saludo muy especial a la casi viuda, a las medias viudas, a las cuartas de viuda y a las que siempre se negaron serlo.
02/12/12
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Olvídense de la novela de Sartre. Se trata de algo más rancio y gástrico: eso que Radonski dijo sentir al escuchar la grabación que hoy empalaga a los medios. Extraña que tan delicado estómago no haya regurgitado con la conversa del padre de un candidato que pide dinero en efectivo. Impresiona que el cheque de Pdvsa para fundar su partido no lo haya laxado. Pasma que envíe documentos forjados de la FANB sin tener reflujos, cólicos ni esos pruritos duodenales llamados escrúpulos.
23/05/13.-FELIPE FIGUEROA
PABLO FERNÁNDEZ
RONALD MUÑOZ
SIMÓN ARRECHIDER
SERGIO RODRÍGUEZ GELFENSTEIN
CÉSAR SOLÓRZANO
RAFAEL S. CHACÓN G.
SANTIAGO DÍAZ
RODOLFO PORRAS
GERMÁN SALTRÓN NEGRETTI
NEIRLAY ANDRADE
HUMBERTO MÁRQUEZ